La tecnología nos permite hacer llegar de forma inmediata, cómoda y gratuita cualquier información a todos los rincones del mundo. Asimismo, este mensaje se puede enviar en catalán, con la seguridad de que el receptor dispondrá de herramientas para traducir el mensaje, si cree que el contenido le puede interesar. La lengua no es un problema, y mucha gente en todo el mundo puede descubrir que el catalán también sabe a sal.
Esta oportunidad nos ha llevado a tomar una decisión importante: dejar el Argo físico y trabajar en su dimensión digital, con la seguridad de que nuestra revista puede interesar a gente que está en la otra punta del mundo y que quizá no habla catalán, pero que va a encontrar nuestros contenidos atractivos y enriquecedores. Y es que la filosofía de nuestra revista ha sido siempre la misma: cualquier persona que ame el mar nos interesa, en cualquier lugar del mundo, sea cual sea su cultura o lengua.
El mar, en todas sus dimensiones (histórica, deportiva, económica, cultural, medioambiental, lúdica, etcétera) despierta pasiones más allá del género o la edad. Los contenidos que explican el mar y su relación con los seres humanos (y a la inversa) gustan y entusiasman a los amantes de la cosa marítima. Invitan siempre a mirar hacia el pasado y también hacia el presente y el futuro.
Tenemos una buena noticia: después de una temporada en puerto para introducirle muchas transformaciones, la nave Argo vuelve a hacerse a la mar para emprender un crucero sin límites y sin fecha de retorno. Os invitamos a navegar con nosotros por el mundo virtual, con mayor dinamismo y más recursos audiovisuales, pero con la misma ilusión de siempre.
El Museo Marítimo de Barcelona dispone de diferentes canales de difusión y comunicación, y la revista Argo es uno de ellos, una pequeña delicatessen para los paladares más exquisitos. Representa una apuesta fuerte por convertirse realmente en la revista de la gente que ama el mar, sea quien sea y esté donde esté, en catalán universal.
