{"id":7155,"date":"2026-04-30T09:53:02","date_gmt":"2026-04-30T09:53:02","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/?p=7155"},"modified":"2026-05-05T06:50:21","modified_gmt":"2026-05-05T06:50:21","slug":"argo16-el-panol-fotografia-minutera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/argo16-el-panol-fotografia-minutera\/","title":{"rendered":"Hab\u00eda una vez un barquito chiquitito\u2026"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400\"><em>A Silvia, maestra de navegantes<\/em><\/p>\n<h4><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7936 size-full aligncenter\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/grup-Reina-Victoria-Eugenia.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"673\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/grup-Reina-Victoria-Eugenia.jpg 1024w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/grup-Reina-Victoria-Eugenia-342x225.jpg 342w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/grup-Reina-Victoria-Eugenia-768x505.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/h4>\n<h4><strong>Jugar con la fotograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p>No obstante, lejos de suicidarse, Hippolythe Bayard (1801-1887) lo que hizo fue idear una venganza sofisticada contra quienes no hab\u00edan apoyado su procedimiento fotogr\u00e1fico y enga\u00f1arlos haci\u00e9ndoles creer que hab\u00edan provocado su muerte. Bayard prepar\u00f3 cuidadosamente la escena y se retrat\u00f3 como un ahogado, as\u00ed empez\u00f3 a mentir y a jugar con la fotograf\u00eda.<\/p>\n<p>Este tipo de juego lo practicaron m\u00e1s las personas aficionadas a la fotograf\u00eda que las que se dedicaban a ella de forma profesional, simplemente porque ten\u00edan tiempo libre para \u00abperder\u00bb y no necesitaban estar un d\u00eda tras otro retratando a la clientela para ganarse la vida. Y entre esos juegos no pod\u00edan faltar el mar y las embarcaciones.<\/p>\n<h4><strong>Julia Margaret Cameron<\/strong><\/h4>\n<p>Una de las primeras personas que fotografi\u00f3 figuras en barcas fue una mujer brit\u00e1nica con tiempo, dinero, cultura y amistades (adem\u00e1s de personal a su servicio), dispuestas a representar papeles. Julia Margaret Cameron (1815-1879) ilustr\u00f3 con la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica escenas extra\u00eddas de los poemas de su amigo y vecino Alfred Tennyson, uno de los poetas m\u00e1s apreciados en la Inglaterra victoriana. Cameron organiz\u00f3 primero y fotografi\u00f3 despu\u00e9s episodios de las leyendas del ciclo art\u00farico: el rey herido en una barca que se aleja de Camelot (figura 1) o Elaine tumbada en otra que se le acerca (1875). En ninguno de los dos casos se trata de barcas \u00abde verdad\u00bb y, por supuesto, no est\u00e1n en el mar, sino en el interior de una galer\u00eda acristalada \u2015el antiguo invernadero que la fot\u00f3grafa ten\u00eda en el jard\u00edn de Dimbola, su residencia en la isla de Wight\u2015 cuya cubierta a dos aguas puede verse en las fotograf\u00edas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7506\" aria-describedby=\"caption-attachment-7506\" style=\"width: 656px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-7162\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cameron-874x1080.jpg\" alt=\"(Figura 1) Julia Margaret Cameron, La muerte del rey Arturo, 1875. V&amp;A\" width=\"666\" height=\"823\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cameron-874x1080.jpg 874w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cameron-182x225.jpg 182w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cameron-768x949.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cameron-1243x1536.jpg 1243w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cameron-1657x2048.jpg 1657w\" sizes=\"(max-width: 666px) 100vw, 666px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7506\" class=\"wp-caption-text\">(Figura 1) Julia Margaret Cameron, La muerte del rey Arturo, 1875. V&amp;A<\/figcaption><\/figure>\n<p>Cameron trabajaba con unas c\u00e1maras, \u00f3pticas y t\u00e9cnicas que no le permit\u00edan congelar el movimiento. Utilizaba negativos sobre placas de vidrio con colodi\u00f3n h\u00famedo; a partir de estos, y por contacto, hac\u00eda los positivos sobre papel albuminado. El tiempo de exposici\u00f3n era de unos 10-12 segundos con buena luz, algo que no siempre era habitual en Londres o en la isla de Wight. Todo ello implica que, si alguien o algo se mov\u00eda mientras el obturador estaba abierto, quedaba borroso en el negativo y arruinaba la fotograf\u00eda. Por eso, en las dos fotograf\u00edas mencionadas, Cameron se las ingeni\u00f3 para utilizar unas telas que dieran la impresi\u00f3n del movimiento de las aguas subiendo junto a la barca. Y no fue la \u00fanica ficci\u00f3n, puesto que tampoco la luna es real. Todav\u00eda era imposible tomar fotograf\u00edas de noche, y menos a un grupo de personas. Por eso las fotograf\u00edas se tomaban de d\u00eda y el efecto de luz de luna se obten\u00eda en el laboratorio, rascando la emulsi\u00f3n (el colodi\u00f3n) en el negativo para que, al positivar, pasara la luz por ese peque\u00f1o arco y fingiera ser nuestro sat\u00e9lite.<\/p>\n<h4><strong>A retratarse en casa del fot\u00f3grafo<\/strong><\/h4>\n<p>Tambi\u00e9n los estudios profesionales de retrato \u2015las galer\u00edas adonde acud\u00eda la burgues\u00eda a retratarse en las ciudades desde la d\u00e9cada de 1860\u2015 fueron antes que el cine una f\u00e1brica de sue\u00f1os. A la hora de hacerse un retrato no solo se pensaba en la fidelidad de la imagen, en tener un recuerdo para guardar durante a\u00f1os o para enviar a la familia lejana y a las amistades. Se trataba, adem\u00e1s, de obtener una representaci\u00f3n mejorada de quien posaba: con ropa de domingo, el pelo bien peinado y en un ambiente m\u00e1s noble que el de la vida cotidiana; no en casa o en la calle, sino en un sal\u00f3n de palacio, un jard\u00edn o una barca. Esto \u00faltimo era especialmente atractivo para personas que viv\u00edan lejos de la costa y que nunca conocer\u00edan el mar o para las que, incluso viviendo cerca, nunca se subir\u00edan a un barco. La fotograf\u00eda de dos mujeres en un estudio fotogr\u00e1fico de Elizondo (Navarra) hacia 1904 lo deja claro (figura 2). Ambas, vestidas para salir de paseo, se sientan detr\u00e1s de una madera que imita una barca con olas pintadas y sujetan los remos con decisi\u00f3n ante un decorado que representa un r\u00edo y la silueta de una ciudad al fondo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7507\" aria-describedby=\"caption-attachment-7507\" style=\"width: 693px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-7163\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MENA-MARTIN-F.-Muchachas-en-una-barca-1467x1080.jpg\" alt=\"(Figura 2) F\u00e9lix Mena, Dos mujeres en una barca, Elizondo (Navarra), Pamplona. Foto: Museo de Navarra, ca. 1904.\" width=\"703\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MENA-MARTIN-F.-Muchachas-en-una-barca-1467x1080.jpg 1467w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MENA-MARTIN-F.-Muchachas-en-una-barca-306x225.jpg 306w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MENA-MARTIN-F.-Muchachas-en-una-barca-768x565.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MENA-MARTIN-F.-Muchachas-en-una-barca-1536x1131.jpg 1536w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/MENA-MARTIN-F.-Muchachas-en-una-barca-2048x1508.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 703px) 100vw, 703px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7507\" class=\"wp-caption-text\">(Figura 2) F\u00e9lix Mena, Dos mujeres en una barca, Elizondo (Navarra), Pamplona. Foto: Museo de Navarra, ca. 1904.<\/figcaption><\/figure>\n<p>En el siglo XIX solo para un pu\u00f1ado de personas era posible retratarse en una barca de verdad, como la familia del duque de Osuna, que fotografi\u00f3 a Clifford en el lago artificial de la Alameda en 1856. El retrato en la barca (adem\u00e1s de una extraordinaria ostentaci\u00f3n t\u00e9cnica) resultaba tan ex\u00f3tico como los camellos que el propio Clifford fotografi\u00f3 all\u00ed; pero en este caso no se trataba de una familia cualquiera, sino de la de un grande de Espa\u00f1a. Como tampoco era un grupo cualquiera el que treinta a\u00f1os despu\u00e9s, en la primavera de 1883, recorri\u00f3 el litoral de Marruecos, de T\u00e1nger a Constantina, a bordo del <em>Vanadis<\/em>, con Jacint Verdaguer acompa\u00f1ando al marqu\u00e9s de Comillas, su esposa y un grupo de amigos (figura 3), o el que en 1897 recorri\u00f3 el Mediterr\u00e1neo en el Thistle tomando fotograf\u00edas desde cubierta y fotografiando el yate desde los puertos de Malta o Palermo. La propietaria del <em>Thistle<\/em> era la condesa de Valencia de Don Juan, y con ella viajaban Eugenia de Montijo, que hab\u00eda sido emperatriz de Francia, y su sobrina, la duquesa de Alba.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7947\" aria-describedby=\"caption-attachment-7947\" style=\"width: 662px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7166\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Pasageros-del-Vanadis-5D67-5-3-1577x1080.jpg\" alt=\"(Figura 3) Fot\u00f3grafo aficionado. Pasajeros a bordo del yate Vanadis. \u00c1lbum fotogr\u00e1fico El Vanadis. (1883). Autor desconocido. AHCB. Fondo Jacint Verdaguer Santal\u00f3 AHCB 5D67\/5-3 Inv. 50444.\" width=\"672\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Pasageros-del-Vanadis-5D67-5-3-1577x1080.jpg 1577w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Pasageros-del-Vanadis-5D67-5-3-329x225.jpg 329w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Pasageros-del-Vanadis-5D67-5-3-768x526.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Pasageros-del-Vanadis-5D67-5-3-1536x1052.jpg 1536w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Pasageros-del-Vanadis-5D67-5-3-2048x1402.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 672px) 100vw, 672px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7947\" class=\"wp-caption-text\">(Figura 3) Fot\u00f3grafo aficionado. Pasajeros a bordo del yate Vanadis. \u00c1lbum fotogr\u00e1fico El Vanadis. (1883). Autor desconocido. AHCB. Fondo Jacint Verdaguer Santal\u00f3 AHCB 5D67\/5-3 Inv. 50444.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Para todos \u2015arist\u00f3cratas y burgueses\u2015 se dio un paso m\u00e1s en la difusi\u00f3n de la fotograf\u00eda cuando el trabajo se simplific\u00f3: cuando las c\u00e1maras fueron m\u00e1s baratas, el manejo de los productos qu\u00edmicos menos pesado y todo el proceso m\u00e1s f\u00e1cil; cuando los materiales para realizar fotograf\u00edas se compraban preparados en las tiendas y los negativos se enviaban a revelar a la empresa que los produc\u00eda. Todo esto ocurri\u00f3 en la d\u00e9cada de 1880 y creci\u00f3 en el paso del siglo XIX al XX con las peque\u00f1as c\u00e1maras Kodak. Entonces las personas aficionadas tuvieron un acceso m\u00e1s f\u00e1cil a estos juegos fotogr\u00e1ficos, que se multiplicaron.<\/p>\n<h4><strong>Fotograf\u00eda ambulante y minutera<\/strong><\/h4>\n<p>Por importantes que fueran, todos estos cambios no supusieron que cualquier persona en cualquier sitio pudiera retratarse en una barca. Por eso se necesit\u00f3 que fot\u00f3grafos humildes (hombres y mujeres), dispuestos a recorrer el pa\u00eds de punta a punta, cargados con c\u00e1maras, productos qu\u00edmicos y algo de atrezo, llegaran a los pueblos donde no hab\u00eda fot\u00f3grafo permanente. Estos profesionales hac\u00edan su aparici\u00f3n durante las fiestas, cuando la gente estrenaba ropa, ten\u00eda algo de dinero para gastar y ganas de hacerlo.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de ellos, como el fot\u00f3grafo de Elizondo F\u00e9lix Mena (1861-1935), ten\u00edan una galer\u00eda fotogr\u00e1fica estable en la ciudad y se desplazaban a los pueblos. Asimismo, sol\u00edan a\u00f1adir otras actividades al retrato: algunos vend\u00edan cintas, otros cobraban seguros y todos llevaban noticias de un sitio a otro. Al principio iban a caballo, despu\u00e9s en bicicleta, como Valent\u00ed Fargnoli (1885-1944), que recorr\u00eda la provincia de Girona con la c\u00e1mara minutera al hombro; m\u00e1s tarde ir\u00edan en moto, como \u00c1ngel Rom\u00e1n Allas (1927-2023), el minutero de Segovia. \u00c9l era uno de los fot\u00f3grafos sin galer\u00eda, que carec\u00edan de estudio y solo trabajaban en la calle.<\/p>\n<p>Estos fot\u00f3grafos itinerantes segu\u00edan una tradici\u00f3n que naci\u00f3 con la fotograf\u00eda y creci\u00f3 a principios del siglo XX. Del mismo modo que en las calles principales de las grandes ciudades hab\u00eda leiqueros en los a\u00f1os treinta, muchos de estos fot\u00f3grafos ambulantes realizaban fotograf\u00edas al minuto, por lo que se les conoc\u00eda como fot\u00f3grafos del minuto o minuteros. Un minuto es una exageraci\u00f3n, pero es muy gr\u00e1fico: la fotograf\u00eda se obtiene y se entrega en un breve tiempo, poco despu\u00e9s de tomarla.<\/p>\n<p>La c\u00e1mara minutera tiene su origen en las c\u00e1maras autom\u00e1ticas (prefotomat\u00f3n), que no dieron buenos resultados. En Barcelona las fabricaba la compa\u00f1\u00eda Electra, que a finales del siglo XIX las ofrec\u00eda \u00aba fot\u00f3grafos, aficionados y personas que se dedican a la explotaci\u00f3n de novedades en ferias, fiestas y mercados\u00bb, y la de Enric Bargu\u00e9s (1883-1967), patentada en 1917, \u00abla que mejor facilitaba el trabajo del fot\u00f3grafo y es la que ha llegado a nuestros d\u00edas sin pr\u00e1cticamente ninguna modificaci\u00f3n\u00bb (<em>Referencia: Salvador Ti\u00f3<\/em> ).<\/p>\n<p>Sin embargo, la mayor\u00eda de las veces, la c\u00e1mara minutera la construyen los propios fot\u00f3grafos o se la encargan a un carpintero. Es una caja grande en la que se encuentra la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica propiamente dicha y el laboratorio con las cubetas para los l\u00edquidos de revelado y fijaci\u00f3n. Tras el disparo, que se hace como con cualquier otra c\u00e1mara, un agujero lateral en la caja, provisto de una manga, permite al fot\u00f3grafo introducir una mano para realizar las operaciones de revelado. Se obtiene as\u00ed un negativo sobre papel, que, una vez fijado, se coloca en un soporte frente a la c\u00e1mara y se vuelve a fotografiar para repetir las operaciones dentro de la caja y obtener un positivo (una fotograf\u00eda), que se lava en un cubo de agua, compa\u00f1ero inseparable de los minuteros y que en algunos pa\u00edses de Iberoam\u00e9rica se les da nombre de foto ag\u00fcita.<\/p>\n<p>El papel m\u00e1s utilizado era el de tarjeta postal, que se compraba ya preparado, y med\u00eda 13,7 \u00d7 8,8 cm, pero no era raro, sobre todo en los a\u00f1os de posguerra, que se partiera por la mitad, y las copias tuvieran el tama\u00f1o de media tarjeta, 7 \u00d7 9 cm, incluso a veces de un cuarto.<\/p>\n<h4><strong>La foto era una fiesta<\/strong><\/h4>\n<p>Como todo el proceso tiene lugar a la vista del p\u00fablico y a la luz del d\u00eda, hacerse una fotograf\u00eda minutera es todav\u00eda hoy mucho m\u00e1s que conseguir una imagen favorecedora; es un juego y una experiencia nueva y fascinante. Por eso, por lo barato que era y porque llegaba a todas partes, esta fotograf\u00eda sigui\u00f3 viva durante la Guerra Civil y tuvo un gran desarrollo en los a\u00f1os 1940 y 1950, cuando no hab\u00eda mucho dinero para gastar en cosas superfluas.<\/p>\n<p>Para hacer m\u00e1s divertida la fotograf\u00eda, los fot\u00f3grafos ambulantes llevaban peque\u00f1os decorados y, entre ellos, los que ten\u00edan que ver con el movimiento y los viajes \u2015como barcas, globos, coches y aviones\u2015 eran especialmente apreciados. A veces estos mismos decorados se utilizaban en el estudio, como el de Elizondo, o los ni\u00f1os que \u00abpescan\u00bb. Hasta hace pocos a\u00f1os, Roser Rafel (1923-2024), fot\u00f3grafa de Sort, ten\u00eda dos telones pintados en su estudio para colocarse en medio y hacerse retratos volando (figura 4).<\/p>\n<figure id=\"attachment_7511\" aria-describedby=\"caption-attachment-7511\" style=\"width: 643px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7182\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sort-202-1440x1080.jpg\" alt=\"(Figura 4) Decorado de la fot\u00f3grafa Roser Rafel, en Sort. Foto: colecci\u00f3n Maria de los Santos Garc\u00eda Felguera.\" width=\"653\" height=\"490\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sort-202-1440x1080.jpg 1440w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sort-202-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sort-202-768x576.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sort-202-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/sort-202-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 653px) 100vw, 653px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7511\" class=\"wp-caption-text\">(Figura 4) Decorado de la fot\u00f3grafa Roser Rafel, en Sort. Foto: colecci\u00f3n Maria de los Santos Garc\u00eda Felguera.<\/figcaption><\/figure>\n<p>En la primera mitad del siglo XX este tipo de fotograf\u00eda formaba parte de las diversiones de las fiestas, como deja claro esta lista de atracciones en Palma de Mallorca para las fiestas de Ramos de 1920: \u00abSe instalaron [\u2026] puestos de d\u00e1tiles, churros, avellanas, dulces y otras golosinas, utensilios de cocina, cer\u00e1mica de porcelana pintada, puestos de rifas, caballitos, tiros, fot\u00f3grafos y otros mil [puestos]\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias a la fotograf\u00eda minutera, lo que los parientes de un duque pod\u00edan tener en el siglo XIX \u2015un retrato en barca\u2015 en el siglo XX estaba al alcance de cualquier familia, incluidos cisnes e incluso un templete cl\u00e1sico. Las embarcaciones las encontramos en m\u00faltiples variedades: un sencillo bote de remos, como el de las mujeres de Pamplona; vapores correo de la Compa\u00f1\u00eda Trasatl\u00e1ntica, como el <em>Alfonso XIII<\/em> y el <em>Reina Victoria Eugenia<\/em>, este \u00faltimo en servicio entre 1913 y 1934 y que transporta a un grupo de doce personas, u otros, como el <em>Rey Jaime I<\/em> (barco de pasajeros de la Isle\u00f1a Mar\u00edtima entre 1911 y 1916) a bordo del cual dos mujeres salvan sin demasiada convicci\u00f3n a un hombre que se ha ca\u00eddo al agua. No faltan los buques de guerra en plena batalla, que por sorprendente que pueda parecer fueron habituales al terminar la Guerra Civil y coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial. En una fotograf\u00eda de 1942, un grupo de hombres j\u00f3venes \u2015bastante alegres, sin duda por la bebida\u2015 juegan en un barco de guerra, bajo un cielo lleno de aviones de combate, en Tossa de Mar durante las fiestas de San Esteban.<\/p>\n<p>Al ser un trabajo que se hac\u00eda en la calle, los minuteros fueron principalmente hombres, pero tambi\u00e9n hubo mujeres, como Salvadora Forti\u00e0, casada con Ricard Pla Maranges, que tuvieron una fotograf\u00eda al minuto en los jardines de la Devesa de Girona desde 1933.<\/p>\n<p>La costumbre de tomar este tipo de fotograf\u00edas se mantuvo desde comienzos del siglo XX, resisti\u00f3 la Guerra Civil gracias a su precio barato, y tuvo un repunte en la d\u00e9cada de 1940 (cuando permit\u00eda hacerse la ilusi\u00f3n de una cierta normalidad en plena anomal\u00eda de la Espa\u00f1a aut\u00e1rquica) y lleg\u00f3 hasta los a\u00f1os 1960 del mismo siglo, cuando el desarrollo econ\u00f3mico llev\u00f3 las c\u00e1maras Kodak Instamatic a todos los hogares y a todas las clases sociales, incluso a las trabajadoras. A partir de entonces, la fotograf\u00eda dom\u00e9stica, con c\u00e1maras que se cargaban f\u00e1cilmente y se llevaban a revelar a las tiendas, y en color, fue dejando sin trabajo a estos fot\u00f3grafos ambulantes.<\/p>\n<p>Muy pocos minuteros sobrevivieron, pero en los \u00faltimos a\u00f1os \u2015a medida que la fotograf\u00eda se ha ido haciendo inmaterial\u2015 ha nacido la necesidad de volver a tocar las fotos, de darles cuerpo f\u00edsico y tenerlas a mano o guardarlas en otro sitio que no sea en la nube. Por eso, igual que se han vuelto a hacer colodiones sobre vidrio y metal, papeles a la alb\u00famina y a la sal, cianotipos, negativos sobre papel, daguerrotipos o brom\u00f3leos, tambi\u00e9n se ha producido un renacimiento de la fotograf\u00eda minutera. Y hoy no es raro encontrar fot\u00f3grafas y fot\u00f3grafos minuteros junto al Arc de Triomf de Barcelona o el Palau Maricel de Sitges.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7948\" aria-describedby=\"caption-attachment-7948\" style=\"width: 473px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7943 \" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Ninos-pescando-345x225.jpg\" alt=\"Fotograf\u00eda an\u00f3nima. Ni\u00f1os pescando, Barcelona. Foto: MMB.\" width=\"483\" height=\"315\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Ninos-pescando-345x225.jpg 345w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Ninos-pescando-768x501.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Ninos-pescando.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 483px) 100vw, 483px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7948\" class=\"wp-caption-text\">Fotografia an\u00f3nima. Ni\u00f1os pescando, Barcelona. 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