{"id":7269,"date":"2026-04-30T09:53:04","date_gmt":"2026-04-30T09:53:04","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/?p=7269"},"modified":"2026-04-30T10:25:07","modified_gmt":"2026-04-30T10:25:07","slug":"argo16-mar-hoy-mediterraneo-crisol-y-encrucijada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/argo16-mar-hoy-mediterraneo-crisol-y-encrucijada\/","title":{"rendered":"El mar Mediterr\u00e1neo, crisol y encrucijada"},"content":{"rendered":"<p>Sea cual sea la definici\u00f3n de litoral que adoptemos, la poblaci\u00f3n que vive en la orilla mediterr\u00e1nea supera ya los 200 millones de habitantes, a lo que cabe a\u00f1adir otro elemento demogr\u00e1fico destacado: el Mediterr\u00e1neo es un destino tur\u00edstico privilegiado, con un volumen de visitantes que, a\u00f1o tras a\u00f1o, duplica al de sus residentes permanentes. Del mismo modo, todos los a\u00f1os navegan por \u00e9l unos 220.000 barcos que transportan unas 650.000 toneladas de crudo, adem\u00e1s de otras mercanc\u00edas. En el cap\u00edtulo de los inconvenientes, el hecho de ser un mar casi cerrado, combinado con este intenso tr\u00e1fico mar\u00edtimo (lavado de tanques, vertidos accidentales) y otros factores \u2015como la proliferaci\u00f3n de algas nocivas o de especies invasoras\u2015 genera problemas de contaminaci\u00f3n especialmente graves, en proporciones superiores a los de otros mares abiertos. Todo ello constituye una buena introducci\u00f3n. A continuaci\u00f3n, vamos a abordar un an\u00e1lisis con un enfoque m\u00e1s estrictamente geopol\u00edtico.<\/p>\n<h4><strong>Un espacio hist\u00f3rico de poder y conflicto<\/strong><\/h4>\n<p>Desde las guerras del Peloponeso y las p\u00fanicas hasta la guerra de convoyes de la Segunda Guerra Mundial, pasando por las cruzadas, Lepanto o Trafalgar, el Mediterr\u00e1neo ha sido siempre una encrucijada de civilizaciones e imperios: un escenario de pugnas constantes por el poder. A todo esto cabe sumar los mares adyacentes \u2015casi mediterr\u00e1neos\u2015 como el Negro o el Rojo, que en los \u00faltimos a\u00f1os han sido epicentro de conflictos tan relevantes como los de Ucrania o Gaza, con derivadas hacia Ir\u00e1n.<\/p>\n<p>La primera conclusi\u00f3n es clara: el Mediterr\u00e1neo est\u00e1 condenado \u2015o destinado\u2015 a ser un espacio de conflicto, por su ubicaci\u00f3n privilegiada, independientemente de la \u00e9poca o de las potencias implicadas. No es casual que los grandes te\u00f3ricos de la geopol\u00edtica mundial le hayan otorgado un excepcional protagonismo. Tanto Halford Mackinder como Nicholas Spykman subrayan la importancia de una zona que llaman, respectivamente, <em>inner crescent<\/em> y <em>Rimland<\/em>. Esta franja se extiende por toda la cuenca mediterr\u00e1nea, de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica a Oriente Pr\u00f3ximo, pasando por Italia y Grecia, e integrando las grandes islas (Mallorca, C\u00f3rcega, Cerde\u00f1a, Sicilia y Creta). A partir de ah\u00ed, su inter\u00e9s geopol\u00edtico sigue proyect\u00e1ndose hacia el este.<\/p>\n<p>Para Mackinder, en <em>Democratic Ideals and Reality<\/em> (1919), el Mediterr\u00e1neo es un cintur\u00f3n defensivo que protege a los pa\u00edses del <em>Heartland<\/em>, pero tambi\u00e9n puede convertirse en la cabeza de puente ideal si se pierde su control. Spykman, en <em>The Geography of the Peace<\/em> (1944), va a\u00fan m\u00e1s lejos: quien domine el <em>Rimland<\/em> dominar\u00e1 el <em>Heartland<\/em> y, por extensi\u00f3n, el mundo. Dicho de otra forma: el Mediterr\u00e1neo contiene la clave del orden global.<br \/>\nEsta es la teor\u00eda, pero \u00bfqu\u00e9 pasa sobre el terreno?<\/p>\n<h4><strong>Un mar que une\u2026<\/strong><\/h4>\n<p>Spykman no solo delimita espacios, sino que analiza sus consecuencias. Llega a afirmar que \u00c1frica \u00abcomienza\u00bb en el sur del S\u00e1hara, de modo que ambas orillas del Mediterr\u00e1neo formar\u00edan un \u00fanico espacio geopol\u00edtico, con m\u00e1s similitudes que diferencias en t\u00e9rminos de clima, mentalidad y econom\u00eda.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, el corredor mediterr\u00e1neo ha sido un cord\u00f3n umbilical que ha facilitado el comercio de oeste a este. Henri Pirenne, en <em>De Mahoma a Carlomagno<\/em> (1970), sostiene que el Mediterr\u00e1neo permiti\u00f3 la supervivencia del esp\u00edritu romano mucho m\u00e1s all\u00e1 de la ca\u00edda formal del Imperio (476). Las cruzadas, pese a su mala fama, mantuvieron abierta esa ruta hasta la ca\u00edda de Constantinopla casi mil a\u00f1os despu\u00e9s. Pirenne llama Ruman\u00eda a esta cultura mediterr\u00e1nea que perdur\u00f3 durante siglos.<\/p>\n<p>Por su parte, Christopher Dawson, en <em>Los or\u00edgenes de Europa<\/em> (1931), coincide en que es dif\u00edcil hablar de una sola Europa, pero todav\u00eda es posible hablar de una \u00abunidad cultural mediterr\u00e1nea\u00bb, gracias a la penetraci\u00f3n mucho m\u00e1s profunda de la l\u00f3gica grecorromana en las orillas del mar que en el centro y norte del continente. Esto permitir\u00eda, al menos en la cuenca mediterr\u00e1nea, una verdadera unidad cultural con proyecci\u00f3n pol\u00edtica y geopol\u00edtica.<\/p>\n<h4><strong>\u2026 pero tambi\u00e9n un mar que separa<\/strong><\/h4>\n<p>Pese a estos argumentos, el Mediterr\u00e1neo tambi\u00e9n separa. En la actual disputa por la hegemon\u00eda mundial entre una potencia que no quiere ceder el liderazgo (Estados Unidos) y otra que aspira a asumirlo (China), con Rusia como tercer actor que busca compensar las limitaciones de sus puertos glaciares con una salida a aguas c\u00e1lidas, el Mediterr\u00e1neo sigue siendo un espacio central. Y eso a pesar de que ninguna de estas potencias sea mediterr\u00e1nea ni europea.<\/p>\n<p>Incluso si Rusia perdiera influencia, el Mediterr\u00e1neo seguir\u00eda siendo una ruta imprescindible de la Nueva Ruta de la Seda mar\u00edtima china, que atraviesa Malaca, Bab el Mandeb y Suez antes de llegar a los grandes puertos del norte de Europa (R\u00f3terdam, Amberes, Hamburgo). A pesar de la extensa red ferroviaria china hacia Europa, el mar sigue dominando el comercio mundial, tal y como ya anticip\u00f3 Mahan en <em>La influencia del poder naval en la historia<\/em> (1890). Los datos de la ONU lo confirman: el 80-85 % del volumen de mercanc\u00edas mundial se transporta por mar, equivalente al 70-75 % de su valor.<\/p>\n<p>Esta realidad, en un contexto de rivalidad entre grandes potencias, es potencialmente conflictiva. No es un fen\u00f3meno nuevo. Napole\u00f3n intent\u00f3 controlar el Mediterr\u00e1neo con una cadena de bases; los brit\u00e1nicos lo consiguieron con su tr\u00edada (Gibraltar, La Valeta, Alejandr\u00eda); la VI Flota Estadounidense opera desde Rota hasta Suda, y China ha logrado posiciones clave en el Pireo, Venecia, G\u00e9nova, Valencia o Cherchell. Asimismo, el corredor de transporte norte-sur ruso-indio, que pasa por Ir\u00e1n, tambi\u00e9n afecta al Mediterr\u00e1neo.<br \/>\nA todo esto se le a\u00f1ade el papel creciente de Turqu\u00eda, impulsado por el neootomanismo de Erdogan y con presencia militar en Somalia, Catar y Libia. El futuro turco es incierto: \u00bfseguir\u00e1 en la OTAN? \u00bfEntrar\u00e1 en los BRICS? \u00bfSe distanciar\u00e1 definitivamente de la UE? \u00bfSe acentuar\u00e1 su reislamizaci\u00f3n? Es probable que todas estas din\u00e1micas avancen en paralelo, con una Turqu\u00eda ambigua, lejos de la UE, cercana a Rusia y sensible al mundo musulm\u00e1n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7449\" aria-describedby=\"caption-attachment-7449\" style=\"width: 1190px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-7440\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/GettyImages-2253181444-1-1618x1080.jpg\" alt=\"Castillo medieval de Kyrenia, Chipre. 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Foto: Kirillm \/ Getty Images.<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_7448\" aria-describedby=\"caption-attachment-7448\" style=\"width: 1190px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-7439\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/GettyImages-1454800313-1620x1080.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/GettyImages-1454800313-1620x1080.jpg 1620w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/GettyImages-1454800313-338x225.jpg 338w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/GettyImages-1454800313-768x512.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/GettyImages-1454800313-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/GettyImages-1454800313-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7448\" class=\"wp-caption-text\">Un buceador explorando un avi\u00f3n de combate a h\u00e9lice de la Segunda Guerra Mundial hundido en el fondo del mar Egeo, isla de Naxos, Grecia<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claves geopol\u00edticas de un espacio central en el orden global<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":7276,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[129],"tags":[190],"class_list":["post-7269","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mar-hoy","tag-190"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7269","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7269"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7269\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7784,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7269\/revisions\/7784"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7276"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7269"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7269"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}