{"id":7347,"date":"2026-04-30T09:52:58","date_gmt":"2026-04-30T09:52:58","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/?p=7347"},"modified":"2026-04-30T10:25:12","modified_gmt":"2026-04-30T10:25:12","slug":"argo16-dosier2-mujeres-en-los-faros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/argo16-dosier2-mujeres-en-los-faros\/","title":{"rendered":"Mujeres en los faros"},"content":{"rendered":"<p>Tradicionalmente, los faros fueron espacios vetados al trabajo femenino, pero parad\u00f3jicamente esta prohibici\u00f3n estaba m\u00e1s vinculada a la oficialidad que a los hechos, ya que desde tiempos antiguos se valoraba que el farero tuviera familia para facilitar el mantenimiento y el arraigo. Aunque muchas mujeres vivieron all\u00ed como esposas o hijas de fareros, y colaboraron en el mantenimiento de las se\u00f1ales, pocas pudieron ocupar el puesto titular. Durante d\u00e9cadas, se las consider\u00f3 d\u00e9biles o incapacitadas para un oficio t\u00e9cnico y exigente debido al machismo y a un paternalismo mal entendido. La primera mujer que ingres\u00f3 oficialmente en el cuerpo fue Margarita Frontera Pascual, en marzo de 1969. La siguieron, en 1973, Mar\u00eda Amable Traba, Mar\u00eda Cristina Fern\u00e1ndez Pasantes y Dolores Papis Ib\u00e1\u00f1ez, y en 1979 Elvira Pujol Font.<\/p>\n<p>Otro de los motivos fundamentales por los que en nuestra historia se registran veintis\u00e9is fareras frente a m\u00e1s de mil hombres es que las mujeres tuvieron muy poco tiempo para optar a una plaza. En 1992, un decreto gubernamental declar\u00f3 la profesi\u00f3n a extinguir. Desde 1969 hasta su extinci\u00f3n de 1992, las mujeres solo dispusieron de veintitr\u00e9s a\u00f1os para acceder a este puesto de trabajo p\u00fablico.<\/p>\n<h4><strong>Pioneras<\/strong><\/h4>\n<p>Hasta 1969, cuando se convoc\u00f3 la primera oposici\u00f3n abierta a hombres y mujeres, las esposas e hijas de fareros colaboraron en el mantenimiento de los faros. En algunos pa\u00edses europeos, esta ayuda femenina fue reconocida y remunerada. En Espa\u00f1a, en cambio, esta labor qued\u00f3 relegada a la sombra, sin salario ni visibilidad.<\/p>\n<p>A la primera oposici\u00f3n solo se presentaron dos mujeres; una de ellas, la mallorquina Margarita Frontera, logr\u00f3 superar las pruebas y convertirse en la primera farera espa\u00f1ola. Sin embargo, mucho antes de que Frontera encendiera su linterna, otras mujeres hab\u00edan velado por los faros por necesidad, por deber o por amor. Cuatro casos documentados \u2015y seguramente muchos m\u00e1s perdidos en el anonimato\u2015 revelan esta labor antes de su reconocimiento oficial.<\/p>\n<p>La primera fue Melitona Mart\u00edn Caballero, que en 1926 sustituy\u00f3 a su marido enfermo en el faro de Punta Cumplida (La Palma). Los ingenieros locales aprobaron la propuesta del farero subalterno Rafael Garc\u00eda, aunque nunca se confirm\u00f3 si el Ministerio valid\u00f3 su nombramiento ni si Mart\u00edn Caballero cobr\u00f3 por su trabajo. Sin embargo, su caso qued\u00f3 registrado: una mujer que ejerc\u00eda el oficio de farera, por pura necesidad y contra el machismo imperante.<\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, Manuela Garc\u00eda Orts asumi\u00f3 el puesto de su padre, Higinio Garc\u00eda Blasco, en el faro de las islas Columbretes. Su posterior sustituci\u00f3n por su hermano Francisco, que m\u00e1s tarde aprobar\u00eda la oposici\u00f3n al cuerpo, evidenci\u00f3 la imposibilidad de que ella, pese a su capacidad, pudiera aspirar al mismo reconocimiento.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en las Columbretes, entre 1934 y 1935, Josefa Castell\u00f3 G\u00f3mez trabaj\u00f3 como dependienta de servicio. Se sabe poco sobre su remuneraci\u00f3n o su labor, pero su nombre figura como el de la \u00faltima de esas pioneras antes de las fareras de pleno derecho.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7487\" aria-describedby=\"caption-attachment-7487\" style=\"width: 617px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7360\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/melitona_retouch-1440x1080.jpg\" alt=\"Retrato de Melitona Mart\u00edn Caballero y su marido farero. Melitona tuvo que sustituirlo por enfermedad, as\u00ed se convirti\u00f3 en una de las primeras fareras de Espa\u00f1a, aunque no de forma oficial. Foto: Archivo familiar. Argo 16. Museo Mar\u00edtimo de Barcelona.\" width=\"627\" height=\"471\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/melitona_retouch-1440x1080.jpg 1440w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/melitona_retouch-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/melitona_retouch-768x576.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/melitona_retouch-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/melitona_retouch-2048x1536.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7487\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Melitona Mart\u00edn Caballero y su marido farero. Melitona tuvo que sustituirlo por enfermedad, as\u00ed se convirti\u00f3 en una de las primeras fareras de Espa\u00f1a, aunque no de forma oficial. Foto: Archivo familiar.<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_7486\" aria-describedby=\"caption-attachment-7486\" style=\"width: 590px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-7359\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/margalida-AF-871x1080.jpg\" alt=\"La mallorquina Margalida Frontera fue la primera farera del Estado espa\u00f1ol. Foto: Archivo familiar Frontera.\" width=\"600\" height=\"745\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/margalida-AF-871x1080.jpg 871w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/margalida-AF-181x225.jpg 181w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/margalida-AF-768x953.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/margalida-AF-1238x1536.jpg 1238w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/margalida-AF-1651x2048.jpg 1651w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7486\" class=\"wp-caption-text\">La mallorquina Margalida Frontera fue la primera farera del Estado espa\u00f1ol. Foto: Archivo familiar Frontera.<\/figcaption><\/figure>\n<h4><strong>Un alegato a la igualdad<\/strong><\/h4>\n<p>Sin embargo, ninguna historia es tan reveladora como la de Elo\u00edsa Trull San\u00e9s, la tercera mujer documentada que trabaj\u00f3 en un faro espa\u00f1ol, y la \u00fanica cuya lucha trascendi\u00f3 el \u00e1mbito dom\u00e9stico para convertirse en un alegato por la igualdad.<\/p>\n<p>Nacida en Roses en 1909, Elo\u00edsa Trull era hija del farero Felipe Trull Pujol, destinado al faro de San Sebasti\u00e1n, en Girona. En mayo de 1930, ante la jubilaci\u00f3n del farero titular, Josep Oliver Sastre, su padre propuso que ella ocupara la vacante de dependiente de servicio, un puesto que comportaba una asignaci\u00f3n de ocho pesetas diarias. La solicitud fue aceptada provisionalmente y, el 1 de junio de 1930, Elo\u00edsa Trull empez\u00f3 a trabajar como farera auxiliar.<\/p>\n<p>Durante veintinueve d\u00edas ejerci\u00f3 con solvencia todas las funciones asignadas, hasta que lleg\u00f3 la respuesta de la Direcci\u00f3n General: su nombramiento quedaba anulado. Se aleg\u00f3 que el puesto se encontraba en proceso de cobertura oficial y que, en cualquier caso, \u00abno se consideraba adecuado designar a mujeres para cargos de esta \u00edndole\u00bb. Elo\u00edsa Trull no recibi\u00f3 ninguna retribuci\u00f3n. Ese mismo d\u00eda, el nuevo farero, Enrique Pujol Garc\u00eda, fue destinado al faro. Con el tiempo, Trull se casar\u00eda con \u00e9l y juntos dedicar\u00edan su vida al servicio de los faros, prolongando, ya desde otro rol, la misma vocaci\u00f3n que le hab\u00eda movido desde joven.<\/p>\n<p>En 1932, animado por los aires de apertura de la Segunda Rep\u00fablica, Felipe Trull volvi\u00f3 a insistir, esta vez solicitando que su esposa, Mar\u00eda Cortada Corredor, fuera nombrada dependiente de servicio. La petici\u00f3n fue de nuevo rechazada con argumentos burocr\u00e1ticos y un tono despectivo hacia el farero, al que se recrimin\u00f3 \u00absu falta de respeto por dirigirse directamente a la superioridad\u00bb.<\/p>\n<p>Ese doble rechazo marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n. El intento de los Trull de abrir una v\u00eda para las mujeres fue castigado y su perseverancia, considerada una falta de disciplina. La Administraci\u00f3n cerr\u00f3 filas y cort\u00f3 cualquier posibilidad de que una mujer fuera reconocida en la profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Elo\u00edsa Trull muri\u00f3 en Sant Carles de la R\u00e1pita en el a\u00f1o 2000, sin haber recibido nunca el reconocimiento por ese mes de trabajo que la convirti\u00f3, sin propon\u00e9rselo, en la primera farera catalana y una de las grandes pioneras espa\u00f1olas. Deber\u00edan pasar treinta y nueve a\u00f1os hasta que otra mujer finalmente pudiera ejercer oficialmente la profesi\u00f3n.<\/p>\n<h4><strong>La primera farera<\/strong><\/h4>\n<p>Margarita Frontera Pascual fue la primera mujer en ingresar oficialmente en el Cuerpo de T\u00e9cnicos Mec\u00e1nicos de Se\u00f1ales Mar\u00edtimas. Nacida en Mallorca, estudiaba magisterio cuando su hermano Antonio, farero, despert\u00f3 en ella la fascinaci\u00f3n por ese estilo de vida. En la Espa\u00f1a de finales de los a\u00f1os sesenta, las mujeres no pod\u00edan acceder a la mayor\u00eda de los cuerpos ministeriales, pero todo cambi\u00f3 cuando se permiti\u00f3 por primera vez el ingreso femenino en varios cuerpos del Estado. Margarita Frontera se prepar\u00f3 con determinaci\u00f3n para las oposiciones junto a su prometido, Bernardo Reus. Ambos aprobaron y se casaron poco antes de incorporarse a su primer destino, inaugurando tambi\u00e9n una nueva figura en el mundo de los faros: el matrimonio de fareros.<br \/>\nSu ingreso no pas\u00f3 desapercibido. En 1969, algunos diarios de las Baleares publicaron una breve nota destacando que una mujer se incorporaba por primera vez a los faros espa\u00f1oles. Una fotograf\u00eda suya y de su marido apareci\u00f3 en algunos peri\u00f3dicos y revistas de \u00e1mbito estatal.<\/p>\n<p>Su primer destino fue la estaci\u00f3n DECCA de Sant Joan del Riu. Representaba la oportunidad de trabajar junto a su marido y de consolidar una vida compartida al servicio de las se\u00f1ales mar\u00edtimas. All\u00ed naci\u00f3 su primer hijo. Tras m\u00e1s de tres a\u00f1os, consiguieron un traslado al faro del cabo de Creus, en Girona. Aquellos a\u00f1os fueron de los m\u00e1s felices de su vida. La familia disfrutaba de las calas cercanas y de la calma del lugar.<\/p>\n<p>La pareja deseaba regresar a su tierra y sab\u00edan que encontrar dos plazas juntas ser\u00eda muy dif\u00edcil; por eso Frontera pidi\u00f3 una excedencia, aprob\u00f3 las oposiciones de magisterio y empez\u00f3 a ejercer de maestra, aunque sigui\u00f3 viviendo en el faro con su marido.<\/p>\n<p>El destino les llev\u00f3 de nuevo a Mallorca, donde Reus obtuvo plaza y Frontera encontr\u00f3 una escuela rural en la que trabaj\u00f3 hasta su jubilaci\u00f3n anticipada por motivos de salud. A pesar de haber dejado el servicio activo en los faros, nunca se desvincul\u00f3 de ese mundo.<br \/>\nMargarita Frontera no ejerci\u00f3 como farera durante muchos a\u00f1os, pero su huella fue profunda. Rompi\u00f3 una barrera institucional y simb\u00f3lica, que demostraba que las mujeres tambi\u00e9n pod\u00edan custodiar las luces que gu\u00edan a los navegantes.<\/p>\n<h4><strong>Elvira Pujol Font, la voz de una \u00e9poca que se apaga<\/strong><\/h4>\n<p>La historia de Elvira Pujol nos llega de una forma distinta. Su testimonio no procede \u00fanicamente de fuentes documentales, sino del contacto directo a lo largo de cinco a\u00f1os de conversaciones y encuentros. Su participaci\u00f3n en el largometraje <em>Aunque seamos islas<\/em> , as\u00ed como en la exposici\u00f3n <em>Fareras. La luz que nos gu\u00eda<\/em>, ha sido esencial para preservar la memoria viva de un oficio en extinci\u00f3n. Lo que sigue, por lo tanto, se construye desde su propia voz.<\/p>\n<p>Pujol naci\u00f3 en septiembre de 1950 en Emp\u00faries, n\u00facleo costero del municipio de L\u2019Escala. La ense\u00f1anza fue su primera vocaci\u00f3n, pero hacia finales de los a\u00f1os setenta una noticia en el BOE despert\u00f3 su curiosidad: una convocatoria de oposiciones al Cuerpo de T\u00e9cnicos Mec\u00e1nicos de Se\u00f1ales Mar\u00edtimas.<\/p>\n<p>Elvira Pujol encontr\u00f3 en esta profesi\u00f3n lo que buscaba: unir trabajo y estilo de vida. Decidi\u00f3 opositar en 1979. Tras las pr\u00e1cticas, su primer destino fue en el Centro T\u00e9cnico de Se\u00f1ales Mar\u00edtimas de Alcobendas, y un segundo destino provisional como suplente en la Cadena DECCA la llev\u00f3 a Ronda, donde permaneci\u00f3 seis meses.<\/p>\n<p>De regreso a Girona, y tras una estancia como agregada en el faro de San Sebasti\u00e1n, en Palafrugell, accedi\u00f3 a la suplencia de farero para aquella provincia. Atendi\u00f3 a todos los faros de aquel litoral, hasta que en 1982 obtuvo la plaza del cabo de Creus, donde estuvo hasta 2002. A lo largo de esas dos d\u00e9cadas fue testigo de los profundos cambios en la gesti\u00f3n del sistema de faros. En 1992 lleg\u00f3 el llamado Decreto de extinci\u00f3n y, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, se produjo el traspaso de competencias del Ministerio de Obras P\u00fablicas y Urbanismo a las autoridades portuarias, lo que obligaba a los t\u00e9cnicos a optar entre conservar a su funcionariado o pasar a ser trabajadores laborales de los puertos. Pujol escogi\u00f3 continuar vinculada a su oficio y se convirti\u00f3 en trabajadora del Port de Barcelona. Pero el golpe m\u00e1s duro lleg\u00f3 en 2001, con la p\u00e9rdida del derecho a la vivienda. Para ella, ese cambio supuso la ruptura de un v\u00ednculo esencial: ser farera sin faro ya no ten\u00eda sentido.<\/p>\n<p>La historia de Pujol no solo recoge la trayectoria de una mujer en un mundo masculino, sino tambi\u00e9n el fin de una era. Encarna la transici\u00f3n entre la farera que habitaba en la luz y la t\u00e9cnica que la mantiene a distancia. En su voz se escucha qu\u00e9 representaba para ella su trabajo:<\/p>\n<p><strong>\u00abEl intento de glosar c\u00f3mo ha sido la vivencia de todo ello, a lo largo de estos veinte a\u00f1os, se convierte en una tarea enrevesada, en la que la objetividad y la subjetividad se amalgaman de tal forma que dificulta su exposici\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los par\u00e1metros que sustentaban la significaci\u00f3n que yo proyectaba en este trabajo se pueden resumir, en un esquema abreviado, como la tarea de velar, mantener y cuidar de unas instalaciones con el fin de ofrecer ininterrumpidamente un servicio de orientaci\u00f3n, en formato de luz. Y todo esto, \u00a1desde el faro del cabo de Creus! <\/strong><\/p>\n<p><strong>Esta mirada se manten\u00eda como un sustrato latente, que potenciaba lo que habr\u00eda podido ser una simple ejecuci\u00f3n de trabajo. Me complace mencionar la relevancia del lugar como elemento destacado de todo aquello que contribuy\u00f3 a desarrollar y atizar el mismo proceso vital. Quiz\u00e1, tambi\u00e9n, una forma de estar en el mundo\u00bb. <\/strong><\/p>\n<p>El Decreto de extinci\u00f3n supuso el principio del fin. El binomio faro &#8211; farero \/ farera, que hab\u00eda dado sentido a generaciones enteras, se disolv\u00eda. Esta cuenta atr\u00e1s hasta dejar el \u00faltimo faro vac\u00edo supone el fin de una profesi\u00f3n asociada a un estilo de vida marcado por la soledad, la vocaci\u00f3n solidaria y una relaci\u00f3n \u00edntima con el mar y la naturaleza.<\/p>\n<p>Hoy apenas quedan diecis\u00e9is faros habitados, y solo en tres ejercen fareras: Carmen Rosa Carracedo, en Estaca de Bares; Cristina Garc\u00eda-Capelo, en Machichaco, y Margarita Peralta Vaquero, en San Crist\u00f3bal de La Gomera.<\/p>\n<p>Cada vez que un farero o una farera se jubila, el faro se queda vac\u00edo. Son la primera y \u00faltima generaci\u00f3n que cerrar\u00e1 la puerta, sin dejar el relevo a nadie.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7362\" aria-describedby=\"caption-attachment-7362\" style=\"width: 1190px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-7362\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Elvira-Pujol-en-Punta-sArenella-foto-de-Cristina-rodriguez-Paz-scaled-e1774539915518-1920x1031.jpg\" alt=\"Elvira Pujol, la \u00faltima farera, en el camino que lleva al faro de Punta s'Arenella, en el Port de la Selva. Foto: Cristina Rodr\u00edguez Paz. Argo 16. Museo Mar\u00edtimo de Barcelona.\" width=\"1200\" height=\"644\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Elvira-Pujol-en-Punta-sArenella-foto-de-Cristina-rodriguez-Paz-scaled-e1774539915518-1920x1031.jpg 1920w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Elvira-Pujol-en-Punta-sArenella-foto-de-Cristina-rodriguez-Paz-scaled-e1774539915518-400x215.jpg 400w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Elvira-Pujol-en-Punta-sArenella-foto-de-Cristina-rodriguez-Paz-scaled-e1774539915518-768x412.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Elvira-Pujol-en-Punta-sArenella-foto-de-Cristina-rodriguez-Paz-scaled-e1774539915518-1536x825.jpg 1536w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Elvira-Pujol-en-Punta-sArenella-foto-de-Cristina-rodriguez-Paz-scaled-e1774539915518-2048x1100.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-7362\" class=\"wp-caption-text\">Elvira Pujol, la \u00faltima farera, en el camino que lleva al faro de Punta s\u2019Arenella, en el Port de la Selva. Foto: Cristina Rodr\u00edguez Paz.<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_7354\" aria-describedby=\"caption-attachment-7354\" style=\"width: 1190px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-7352\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Elvira-Pujol-en-Linterna-Cap-de-Creus-foto-de-Cristina-rodriguez-Paz-1906x1080.jpg\" alt=\"Elvira Pujol en la llantera del faro del cabo de Creus. Foto: Cristina Rodr\u00edguez Paz. Argo 16. 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