{"id":8022,"date":"2026-07-29T08:53:11","date_gmt":"2026-07-29T08:53:11","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/?p=8022"},"modified":"2026-07-29T08:54:00","modified_gmt":"2026-07-29T08:54:00","slug":"pilar-pasanau-el-triunfo-de-la-constancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/pilar-pasanau-el-triunfo-de-la-constancia\/","title":{"rendered":"Pilar Pasanau, el triunfo de la constancia"},"content":{"rendered":"<h2><span style=\"color: #96744c\"><strong>\u00abCuando aprend\u00ed a fluir es cuando descubr\u00ed qui\u00e9n realmente soy\u00bb<\/strong><\/span><\/h2>\n<figure id=\"attachment_8472\" aria-describedby=\"caption-attachment-8472\" style=\"width: 1190px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-8026\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_1059-1619x1080.jpg\" alt=\"Pilar Pasanau en las instalaciones del Real Club Mar\u00edtimo de Barcelona. Foto: Quim Roser.\" width=\"1200\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_1059-1619x1080.jpg 1619w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_1059-337x225.jpg 337w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_1059-768x512.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_1059-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_1059-2048x1366.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8472\" class=\"wp-caption-text\">Pilar Pasanau en las instalaciones del Real Club Mar\u00edtimo de Barcelona. Foto: Quim Roser.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Usted es capitana de la marina mercante y navegante oce\u00e1nica. \u00bfC\u00f3mo se nutren mutuamente ambas facetas? <\/strong><\/p>\n<p>Pensaba que ser\u00eda f\u00e1cil combinarlas, pero lo cierto es que siempre me ha costado mucho. Cuando quer\u00eda hacer una regata importante, he tenido que dejar el trabajo. La navegaci\u00f3n comercial y la vela oce\u00e1nica, en la pr\u00e1ctica, no se llevan muy bien. Pero por suerte siempre he encontrado trabajo de nuevo al terminar. El mar, de una u otra forma, siempre me ha cuidado.<\/p>\n<p><strong>Su barco se llama <em>Peter Punk<\/em>. \u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de este nombre? <\/strong><\/p>\n<p>El nombre viene de Peter Pan, pero quise darle algo m\u00e1s de energ\u00eda, algo m\u00e1s de fuerza, y de Pan pas\u00e9 a Punk. Cada barco con el que he navegado ha llevado el mismo nombre porque, para m\u00ed, <em>Peter Punk<\/em> es como un \u00e1ngel de la guarda, una compa\u00f1\u00eda interior. Cuando navegas sola, necesitas a alguien, no f\u00edsico, pero s\u00ed mental. Yo hablo con el barco, aunque sea por dentro. Hablo con \u00e9l, lo escucho, noto cuando va bien o cuando algo falla. As\u00ed, con este nombre me he acabado llevando todo lo aprendido en cada regata, en cada etapa de la vida. Es como si todas mis experiencias viajaran conmigo bajo ese nombre.<\/p>\n<p><strong>Cinco metros y ocho cent\u00edmetros. \u00bfC\u00f3mo cambia la relaci\u00f3n entre el navegante y el mar cuando la embarcaci\u00f3n es tan peque\u00f1a? <\/strong><\/p>\n<p>Si le quitas el botavante y el espacio no vital, te quedan cosa de dos metros c\u00fabicos habitables. Yo dorm\u00eda dentro por seguridad, pero pasaba gran parte del tiempo fuera, en la ba\u00f1era, por suerte en zonas tropicales y c\u00e1lidas. Dentro no pod\u00edas estar de pie. En el oc\u00e9ano \u00cdndico, con ese movimiento constante, iba atada porque las olas me arrojaban contra la mampara. Cocinar era dif\u00edcil, la higiene era dif\u00edcil&#8230; Incluso hacer tus necesidades era una acrobacia. Pero el cuerpo y la mente se adaptan a todo. Cuando vas aceptando que esa va a ser la vida hasta el final de la regata, dejas de resistirte y todo se vuelve m\u00e1s ligero.<\/p>\n<p><strong>La navegaci\u00f3n en solitario implica semanas sin contacto humano real. \u00bfC\u00f3mo se gestiona la soledad? <\/strong><\/p>\n<p>Yo soy una persona introvertida por naturaleza. Mi madre siempre dec\u00eda que ten\u00eda cuatro hijos y Pilar, porque yo siempre iba a la m\u00eda y no necesitaba estar pendiente de m\u00ed. Cuando navego sola no siento la soledad como ausencia. Al contrario. En alg\u00fan momento de la regata llegu\u00e9 a sentirme tan c\u00f3moda que ya no pon\u00eda m\u00fasica, no buscaba la compa\u00f1\u00eda de los dem\u00e1s cuando llegaba a puerto. Era como si no me faltara nada. Al principio, en las primeras etapas, pas\u00e9 miedo, me dije que era demasiado duro. Pero cuando llegu\u00e9 a Lanzarote y me dijeron que hab\u00eda acabado segunda en mi divisi\u00f3n, pens\u00e9: \u00absi yo lo he pasado mal, los dem\u00e1s tambi\u00e9n\u00bb. Y segu\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Al llegar a Antigua, usted dijo que se encontraba en un equilibrio emocional, mental y f\u00edsico muy dulce. \u00bfPuede el mar ense\u00f1ar cosas sobre uno mismo que en tierra firme ser\u00eda imposible aprender? <\/strong><\/p>\n<p>Yo no es que quiera comparar los dos mundos, pero s\u00ed puedo decir que, por mi forma de ser, he aprendido mucho mejor de la vida navegando. Cuando aprend\u00ed a fluir, que no es otra cosa que dejar de luchar contra lo que no puedes controlar, es cuando descubr\u00ed qui\u00e9n soy realmente. Me di cuenta de que iba mejor, que estaba m\u00e1s c\u00f3moda, que el barco se me abr\u00eda. Todo lo que el mar me ha dado ahora lo aplico en tierra. La meditaci\u00f3n, el silencio, la capacidad de no sufrir por lo que no depende de ti&#8230; Cosas que parecen sencillas y que en realidad cuestan mucho.<\/p>\n<p><strong>Su haza\u00f1a es tambi\u00e9n un referente para las mujeres en el mundo mar\u00edtimo. \u00bfC\u00f3mo ha vivido la cuesti\u00f3n del g\u00e9nero en la competici\u00f3n? <\/strong><\/p>\n<p>En la regata, en absoluto. Entre nosotros era simplemente una compa\u00f1era m\u00e1s, una regatista m\u00e1s. Al principio hab\u00eda competitividad, por supuesto, pero tambi\u00e9n cierta complicidad y ayuda. Con los dos o tres primeros, que \u00edbamos siempre delante, nos explic\u00e1bamos trucos, consejos, experiencias. Nos avis\u00e1bamos de zonas de pesca, de plataformas petrol\u00edferas, de corrientes. En ese contexto, la distinci\u00f3n hombre-mujer desaparec\u00eda. Por lo general, en la vida profesional, s\u00ed me he encontrado obst\u00e1culos, pero en la regata el mar es el \u00fanico juez.<\/p>\n<p><strong>Veinticuatro mil millas por muchos puertos y culturas muy diversas. \u00bfQu\u00e9 escala le ha dejado una huella m\u00e1s honda? <\/strong><\/p>\n<p>Las islas Cocos, en el oc\u00e9ano \u00cdndico; es una isla remota, muy remota de cualquier continente. La comida que llega al mercado est\u00e1 caducada desde hace meses porque el suministro es de cada tres o cuatro meses. No hay nada fresco. Pero ibas por la calle, saludabas, la gente te contestaba&#8230; Era como un pueblo. Ten\u00edan muy claro d\u00f3nde se hac\u00eda cada cosa. Por d\u00f3nde sal\u00edan fiesta los for\u00e1neos, d\u00f3nde viv\u00edan ellos, d\u00f3nde estaba el espacio propio. Ese sentido de la comunidad, del respeto, del lugar&#8230; me impresion\u00f3. Y la parte en la que est\u00e1bamos nosotros era id\u00edlica. Arena blanca, palmeras, tiburones, mantas y peces de colores. En ese lugar fui a ayudar a recoger pl\u00e1sticos que llegan de las corrientes de Indonesia. Toneladas de pl\u00e1sticos. Aquel contraste entre la belleza del lugar y lo que le llega te hace pensar.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 aver\u00eda o situaci\u00f3n de emergencia puso a prueba hasta el l\u00edmite sus habilidades marineras?<\/strong><\/p>\n<p>Cuando sal\u00ed de Panam\u00e1 hacia el Pac\u00edfico, el piloto el\u00e9ctrico se llen\u00f3 de agua por las lluvias y las olas y qued\u00f3 inutilizable. Hay una foto en Instagram que lo muestra todo oxidado y estropeado, irrecuperable. Tuve que poner en marcha un piloto de viento que me hab\u00eda comprado justo en Panam\u00e1, de una categor\u00eda superior, pero que no sab\u00eda c\u00f3mo iba. Me pas\u00e9 todo el Pac\u00edfico prob\u00e1ndolo, aprendi\u00e9ndolo, hasta que me volv\u00ed una experta. Al final era capaz de navegar tan r\u00e1pido como mis compa\u00f1eros que ten\u00edan piloto el\u00e9ctrico. Quiz\u00e1s fue la mejor escuela de toda la regata.<\/p>\n<p><strong>Usted encarna una larga tradici\u00f3n de gente de mar. \u00bfNavegar en solitario es una manera de conectar con esa historia? <\/strong><\/p>\n<p>No me lo hab\u00eda planteado en esos t\u00e9rminos, pero s\u00ed, cuando est\u00e1s sola en el oc\u00e9ano, sin tecnolog\u00eda de posicionamiento sofisticada, dependiendo del viento y de la meteorolog\u00eda, te das cuenta de que eres un punto diminuto en algo muy grande. Y que mucha gente, durante siglos, confi\u00f3 la vida a embarcaciones no mucho m\u00e1s grandes que la m\u00eda, sin las herramientas que yo tengo. Quiz\u00e1s s\u00ed hay una cierta conexi\u00f3n, una continuidad en ese gesto de salir al mar y confiar en \u00e9l. Es la naturaleza y te das cuenta de lo \u00ednfimo que llegas a ser. Para m\u00ed, la meditaci\u00f3n y el arhatic-yoga fueron fundamentales para mantenerme centrada y conectada con todo lo que me rodeaba.<\/p>\n<p><strong>Recorriendo los grandes oc\u00e9anos del mundo, \u00bfqu\u00e9 percepci\u00f3n directa ha tenido del estado del medio ambiente marino?<\/strong><\/p>\n<p>Yo esperaba ver mucho m\u00e1s pl\u00e1stico del que vi. En el Atl\u00e1ntico norte hab\u00eda mucho menos que en traves\u00edas anteriores, lo que me sorprendi\u00f3 positivamente. Lo que s\u00ed es real y muy grave es el micropl\u00e1stico. Ese pl\u00e1stico degradado en part\u00edculas peque\u00f1as que ya no ves pero que hace mucho da\u00f1o. Y ya he dicho que en las Cocos, por el lado donde llegan las corrientes de Indonesia, s\u00ed que las cantidades eran impresionantes. Fuimos a ayudarles a recogerlo. El problema es que en Indonesia no existen sistemas de recogida de residuos ni alcantarillado, y todo va a parar al mar. Las corrientes lo llevan hasta ah\u00ed. La conexi\u00f3n entre la pobreza, la carencia de infraestructuras y el estado de los oc\u00e9anos es muy directa.<\/p>\n<p><strong>Usted dijo: \u00abDespu\u00e9s de tantos meses navegando, mi mente todav\u00eda navega\u00bb. \u00bfC\u00f3mo se afronta el regreso? <\/strong><\/p>\n<p>Fue un <em>shock<\/em>. Llegar de Antigua, que es una isla peque\u00f1a y tranquila, y plantarme en Barcelona&#8230; La gente, el ruido, el tr\u00e1fico, la velocidad de todo&#8230; Me parec\u00eda invasivo. Mi c\u00edrculo de seguridad se hab\u00eda vuelto muy estrecho, y encontrarme de repente rodeada de mucha gente me provocaba angustia. En ciertas situaciones con mucha gente ten\u00eda que parar, apartarme cinco minutos y volver a entrar. Pero lo que me queda es una conexi\u00f3n conmigo misma que no he perdido. Cuando quiero, s\u00e9 c\u00f3mo volver. La meditaci\u00f3n me ha dado esa herramienta. Encontrar ese estado de equilibrio ya no depende del oc\u00e9ano, sino de m\u00ed misma.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es el pr\u00f3ximo horizonte?<\/strong><\/p>\n<p>Ahora estoy tapando el agujero econ\u00f3mico que deja una aventura como esta. Trabajo para la Fundaci\u00f3n Barcelona Capital N\u00e1utica llevando barcos de escuela, hago formaci\u00f3n para profesionales de la marina mercante, cursos de regata&#8230; Todos los aut\u00f3nomos debemos combinar trabajos. Tengo algunas cosas en mente a largo plazo, pero de momento me las guardo para m\u00ed. Primero es necesario recuperarse.<\/p>\n<style type=\"text\/css\">\n#foogallery-gallery-8259.fg-justified .fg-item { margin-right: 2px; margin-bottom: 2px; }\n#foogallery-gallery-8259.fg-justified .fg-image { height: 200px; }<\/style>\n\t\t\t<div class=\"foogallery foogallery-container foogallery-justified foogallery-lightbox-foogallery fg-justified fg-ready fg-light fg-shadow-outline fg-loading-default fg-loaded-fade-in fg-caption-always fg-hover-fade fg-hover-zoom2\" id=\"foogallery-gallery-8259\" data-foogallery=\"{&quot;panel&quot;:{&quot;buttons&quot;:{&quot;download&quot;:false}},&quot;item&quot;:{&quot;showCaptionTitle&quot;:true,&quot;showCaptionDescription&quot;:false},&quot;lazy&quot;:true,&quot;template&quot;:{&quot;rowHeight&quot;:200,&quot;maxRowHeight&quot;:300,&quot;margins&quot;:2,&quot;align&quot;:&quot;center&quot;,&quot;lastRow&quot;:&quot;smart&quot;}}\" data-foogallery-lightbox=\"{&quot;thumbs&quot;:&quot;bottom&quot;,&quot;thumbsCaptions&quot;:false,&quot;thumbsBestFit&quot;:false,&quot;thumbsSmall&quot;:false,&quot;thumbsCaptionsAlign&quot;:&quot;default&quot;,&quot;info&quot;:&quot;bottom&quot;,&quot;infoVisible&quot;:true,&quot;infoOverlay&quot;:true,&quot;infoAlign&quot;:&quot;default&quot;,&quot;transition&quot;:&quot;fade&quot;,&quot;hoverButtons&quot;:false,&quot;fitMedia&quot;:false,&quot;noScrollbars&quot;:true,&quot;preserveButtonSpace&quot;:true,&quot;buttons&quot;:{&quot;fullscreen&quot;:true,&quot;info&quot;:true,&quot;thumbs&quot;:false,&quot;download&quot;:false},&quot;video&quot;:{&quot;autoPlay&quot;:true}}\" style=\"--fg-title-line-clamp: 1; --fg-description-line-clamp: 2;\" >\n\t<div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Pilar-2.jpeg\" data-caption-title=\"Pilar Pasanau a su llegada a Antigua, el fin de la regata. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" data-caption-desc=\"Pilar Pasanau a su llegada a Antigua, el fin de la regata. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" data-attachment-id=\"8649\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"Pilar Pasanau a su llegada a Antigua, el fin de la regata. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" title=\"Pilar Pasanau a su llegada a Antigua, el fin de la regata. 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Foto: Fondo Pilar Pasanau.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Pasanau-3.jpeg\" data-caption-title=\"La navegante catalana en la salida hacia Australia, desde las islas Fiyi al oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" data-caption-desc=\"La navegante catalana en la salida hacia Australia, desde las islas Fiyi al oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" data-attachment-id=\"8658\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La navegante catalana en la salida hacia Australia, desde las islas Fiyi al oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" title=\"La navegante catalana en la salida hacia Australia, desde las islas Fiyi al oc\u00e9ano Pac\u00edfico. 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Foto: Fondo Pilar Pasanau.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Pasanau-4.jpeg\" data-caption-title=\"Pilar Pasanau navegando por aguas del Brasil con Peter Punk. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" data-caption-desc=\"Pilar Pasanau navegando por aguas del Brasil con Peter Punk. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" data-attachment-id=\"8655\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"Pilar Pasanau navegando por aguas del Brasil con Peter Punk. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" title=\"Pilar Pasanau navegando por aguas del Brasil con Peter Punk. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" height=\"300\" width=\"486\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/Pasanau-4\/494128066.jpeg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22486%22%20height%3D%22300%22%20viewBox%3D%220%200%20486%20300%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">Pilar Pasanau navegando por aguas del Brasil con Peter Punk. Foto: Fondo Pilar Pasanau.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Pasanau-5.jpeg\" data-caption-title=\"Pilar Pasanau navegando por aguas del Brasil con el Peter Punk. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" data-caption-desc=\"Pilar Pasanau navegando por aguas del Brasil con el Peter Punk. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" data-attachment-id=\"8652\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"Pilar Pasanau navegando por aguas del Brasil con el Peter Punk. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" title=\"Pilar Pasanau navegando por aguas del Brasil con el Peter Punk. Foto: Fondo Pilar Pasanau.\" height=\"300\" width=\"363\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/Pasanau-5\/3770772796.jpeg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22363%22%20height%3D%22300%22%20viewBox%3D%220%200%20363%20300%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">Pilar Pasanau navegando por aguas del Brasil con el Peter Punk. Foto: Fondo Pilar Pasanau.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><\/div>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_8473\" aria-describedby=\"caption-attachment-8473\" style=\"width: 1190px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-8027\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_0878-1619x1080.jpg\" alt=\"Los 5,8 metros de eslora hacen que la habitabilidad de Peter Punk sea muy reducida. Foto: Quim Roser.\" width=\"1200\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_0878-1619x1080.jpg 1619w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_0878-337x225.jpg 337w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_0878-768x512.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_0878-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/QR_260602_0878-2048x1366.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8473\" class=\"wp-caption-text\">Los 5,8 metros de eslora hacen que la habitabilidad del <em>Peter Punk<\/em> sea muy reducida. 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