{"id":8060,"date":"2026-07-29T08:55:47","date_gmt":"2026-07-29T08:55:47","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/?p=8060"},"modified":"2026-07-29T08:56:38","modified_gmt":"2026-07-29T08:56:38","slug":"josefina-castellvi-i-piulachs-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/josefina-castellvi-i-piulachs-es\/","title":{"rendered":"Josefina Castellv\u00ed i Piulachs (1935-2026)"},"content":{"rendered":"<p>El 2 de febrero de 2026 Barcelona se desped\u00eda de Josefina Castellv\u00ed i Piulachs (Barcelona, \u200b\u200b1935-2026), vecina de la ciudad durante noventa a\u00f1os y una cient\u00edfica reconocida especialmente por ser la primera mujer en dirigir una expedici\u00f3n cient\u00edfica a la Ant\u00e1rtida.<\/p>\n<p>Bi\u00f3loga y ocean\u00f3loga, Pepita, que era como la sol\u00edan llamar, dedic\u00f3 su vida a la ciencia y a la investigaci\u00f3n, public\u00f3 m\u00e1s de setenta trabajos cient\u00edficos y fue reconocida con algunas de las m\u00e1ximas distinciones, entre ellas la Creu de Sant Jordi en 2003 y la Medalla de Oro de la Generalitat. El continente blanco la marc\u00f3 tanto que ella misma aseguraba que su vida estaba dividida en dos, la de antes de la Ant\u00e1rtida y la de despu\u00e9s.<\/p>\n<h4><strong>Origen y estudios<\/strong><\/h4>\n<figure id=\"attachment_8970\" aria-describedby=\"caption-attachment-8970\" style=\"width: 533px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-8065\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/josefina-castellvi-en-un-laboratorio-del-institut-de-ciencies-del-mar_175e033c_260206102825_1280x727.webp\" alt=\"Josefina Castellv\u00ed, de joven, en un laboratorio del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona. 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Foto: Wikimedia Commons.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Josefina Castellv\u00ed i Piulachs naci\u00f3 en L\u2019Eixample de Barcelona en 1935, barrio en el que vivi\u00f3 toda su vida excepto las temporadas que pas\u00f3 en la otra punta del mundo. Hija de un doctor y de un ama de casa, en m\u00e1s de una entrevista la cient\u00edfica explicaba que su devoci\u00f3n hacia la naturaleza nace en el transcurso de su infancia, durante las vacaciones de verano en Castelldefels: \u00abYo me he criado empapada en el Mediterr\u00e1neo, y mi gran distracci\u00f3n en verano era la pesca y la playa\u00bb, dec\u00eda en una entrevista en <em>Els matins <\/em>de TV3 en 2013. Esta curiosidad hacia la naturaleza y unos padres empe\u00f1ados en que su hija estudiara hicieron que Castellv\u00ed se licenciara en Ciencias Biol\u00f3gicas en la Universidad de Barcelona en 1957. Justo despu\u00e9s se march\u00f3 becada a la Sorbona de Par\u00eds para especializarse en bacteriolog\u00eda marina, disciplina que no se impart\u00eda en el Estado. A su regreso, Castellv\u00ed se doctor\u00f3 en la UB en 1969 y empez\u00f3 a ejercer de becaria en el Instituto de Investigaciones Pesqueras, actual Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (ICM-CSIC), donde, pese a las reticencias de algunos hombres que no aceptaban la presencia femenina, ella empezar\u00eda a participar en expediciones oceanogr\u00e1ficas.<\/p>\n<h4><strong>Llegada a la Ant\u00e1rtida<\/strong><\/h4>\n<p>En el ICM, Josefina Castellv\u00ed coincidi\u00f3 con Antoni Ballester, ocean\u00f3grafo y qu\u00edmico que llevaba dos d\u00e9cadas reclamando a las autoridades espa\u00f1olas la participaci\u00f3n del pa\u00eds en las expediciones cient\u00edficas a la Ant\u00e1rtida. A pesar de las negativas del sector pol\u00edtico, Ballester fue tejiendo contactos con investigadores de otros pa\u00edses para avanzar en lo que estaba convencido de que ser\u00eda la futura base espa\u00f1ola en el extremo sur del planeta. En 1984, Ballester, Castellv\u00ed y la tambi\u00e9n cient\u00edfica Marta Estrada lograron realizar la primera expedici\u00f3n a la Ant\u00e1rtida como invitados de la campa\u00f1a argentina. Aquel viaje marcar\u00eda para siempre la trayectoria de Pepita, que a partir de ese momento orientar\u00eda sus investigaciones hacia el continente helado.<\/p>\n<p>El apoyo pol\u00edtico no llegar\u00eda hasta los a\u00f1os ochenta, a ra\u00edz de la renovaci\u00f3n del Tratado Ant\u00e1rtico, cuando Espa\u00f1a mostr\u00f3 su inter\u00e9s por formar parte del mismo. Con ese objetivo, las instituciones impulsaron el proyecto cient\u00edfico ant\u00e1rtico, que Ballester dirigi\u00f3 y al que incorpor\u00f3 a Castellv\u00ed. \u00abMujer y joven, no me hac\u00eda caso nadie hasta que t\u00fa confiaste en m\u00ed\u00bb, recordar\u00eda m\u00e1s tarde la cient\u00edfica.<\/p>\n<p>En diciembre de 1986, Antoni Ballester, Josefina Castellv\u00ed, Joan Rovira y Agust\u00ed Juli\u00e0 viajaron a la isla Livingston para estudiar el terreno en el que se instalar\u00eda la futura base ant\u00e1rtica espa\u00f1ola. Con recursos muy limitados y la ayuda de cient\u00edficos polacos, un a\u00f1o despu\u00e9s la Base Ant\u00e1rtica Espa\u00f1ola (BAE) Juan Carlos I se convert\u00eda en una realidad. Desafortunadamente, en la primavera de 1988, meses despu\u00e9s de su inauguraci\u00f3n, Ballester sufrir\u00eda un derrame cerebral que le obligar\u00eda a retirarse del proyecto. Ante la p\u00e9rdida del l\u00edder, Josefina Castellv\u00ed es quien toma el relevo de la direcci\u00f3n, y se convertir\u00e1 en la primera mujer de la historia en dirigir una base cient\u00edfica ant\u00e1rtica, cargo que ocup\u00f3 entre 1989 y 1995. No fue una tarea f\u00e1cil, ya que la realidad era que, detr\u00e1s de la Campa\u00f1a Ant\u00e1rtica Espa\u00f1ola, estaba ella realizando todas las tareas. Expediciones, log\u00edstica, el mantenimiento de la base o la compra en el supermercado para subsistir los tres meses que duraba la expedici\u00f3n eran tareas que gestionaba pr\u00e1cticamente sola.<\/p>\n<p>Entre 1994 y 1995, una vez finalizadas sus expediciones ant\u00e1rticas, Josefina llegar\u00eda a dirigir el Instituto de Ciencias del Mar. Poco despu\u00e9s, en el a\u00f1o 2000, se jubil\u00f3, aunque continu\u00f3 vinculada durante muchos a\u00f1os a la difusi\u00f3n y defensa del medio ambiente y el continente ant\u00e1rtico.<\/p>\n<h4><strong>Antoni Ballester, una amistad especial<\/strong><\/h4>\n<p>Aunque en las expediciones no contara con su Antonio, Pepita record\u00f3 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n que si ella hab\u00eda logrado ir a la Ant\u00e1rtida era gracias a \u00e9l. En 2013 Josefina regres\u00f3 a la Ant\u00e1rtida para grabar el documental <em>Los recuerdos de hielo<\/em>, dirigido por Albert Sol\u00e9, un cortometraje que conmemoraba los 25 a\u00f1os de la BAE. Llevaba dieciocho a\u00f1os sin ir. El filme combina las im\u00e1genes del viaje a la regi\u00f3n polar austral con otras que la cient\u00edfica pudo grabar durante las excursiones anteriores al continente helado. La voz en <em>off<\/em> que conduce el hilo del documental es Josefina habl\u00e1ndole a Ballester, en una carta abierta llena de gratitud, nostalgia y mucha emoci\u00f3n. La pel\u00edcula tiene secuencias de los dos cient\u00edficos juntos, con ella pase\u00e1ndolo en su silla de ruedas por las calles de Barcelona, \u200b\u200bley\u00e9ndole poes\u00eda o hablando por tel\u00e9fono una vez ella est\u00e1 en la otra punta del mundo. Juntos recuerdan los tiempos pasados, dolidos por lo que han dejado atr\u00e1s pero satisfechos de todav\u00eda tenerse el uno al otro. Una relaci\u00f3n de respeto y admiraci\u00f3n mutuos prolongada a lo largo de m\u00e1s de tres d\u00e9cadas.<\/p>\n<h4><strong>Una mujer heroica<\/strong><\/h4>\n<p>Con el paso de los a\u00f1os tendemos a normalizar esfuerzos hist\u00f3ricos que, si nos detenemos a pensarlo dos segundos, son realmente extraordinarios y verdaderos ejemplos de valent\u00eda. El caso de Pepita es uno de ellos. Josefina Castellv\u00ed viaj\u00f3 hasta la Ant\u00e1rtida en m\u00e1s de diez ocasiones, la mayor\u00eda de ellas para pasar m\u00e1s de tres meses. Cada vez que se produc\u00eda la expedici\u00f3n, deb\u00eda ir hasta el sur de Am\u00e9rica, a Chile o a Argentina, desde donde tomaba un barco que atravesaba el llamado pasaje de Drake, el tramo mar\u00edtimo que separa el continente americano de la Ant\u00e1rtida, y que se ha ganado la fama de tener una de las aguas m\u00e1s movidas del mundo. La traves\u00eda de 1991 a bordo del barco Heweliusz fue como \u00abestar dentro de una coctelera agitada por una mano gigante\u00bb, relataba en el libro<em> <em>Yo he vivido en la Ant\u00e1rtida<\/em><\/em>, escrito por Castellv\u00ed en 1995 y donde comparte su experiencia en el continente helado. Si solo para llegar a la Ant\u00e1rtida ya deb\u00eda pasarse por momentos angustiosos, la vida all\u00ed tampoco era siempre agradecida. En la obra, Castellv\u00ed comparte momentos peligrosos en los que su vida y la de sus compa\u00f1eros pod\u00eda haberse visto amenazada. Desde navegar rodeada de ballenas que con un simple coletazo les hubieran hecho naufragar hasta dirigirse con una lancha bajo la gruta de un iceberg y que este se desplomara poco despu\u00e9s de ellos haber salido. En el libro confiesa que, antes de cada expedici\u00f3n, ella se anticipaba a la tragedia dejando en lugares visibles \u00abtodo lo que he cre\u00eddo que los m\u00edos [mis familiares] necesitar\u00edan si yo no volv\u00eda\u00bb. Con todo, Castellv\u00ed se enfadar\u00eda si le dij\u00e9ramos que no sufrir ning\u00fan accidente fue cuesti\u00f3n de suerte, ya que en una de las \u00faltimas entrevistas que dio, en el programa <em>Noms propis <\/em>de La 2 en 2016, aseguraba que los equipos \u00abtrabajamos mucho para tener suerte\u00bb, y que muchas expediciones se suspend\u00edan si no se garantizaba su seguridad.<\/p>\n<p>A pesar de las adversidades, Castellv\u00ed tambi\u00e9n demuestra tanto en el libro como en el documental que pose\u00eda un gran sentido del humor. Una escena de la pel\u00edcula sigue a Pepita en la revisi\u00f3n m\u00e9dica a la que tuvo que someterse antes de viajar hasta la Ant\u00e1rtida. Cuando el doctor le pregunta si hace deporte, ella responde muy seria \u00abno s\u00e9 si se le puede llamar deporte, pero tengo un jard\u00edn muy grande\u00bb. Una vez ya en la Ant\u00e1rtida, ella y otro compa\u00f1ero hacen una videollamada con un centro escolar para hablar de su estancia en el polo sur. Al presentarse a los ni\u00f1os, ella aborda su edad de forma ir\u00f3nica: \u00abos extra\u00f1ar\u00e1 ver a una abuela con canas en la Ant\u00e1rtida, pero hace juego con el blanco del hielo\u00bb.<\/p>\n<h4><strong>Legado cient\u00edfico y humano<\/strong><\/h4>\n<p>A Josefina Castellv\u00ed no le gustaba que la reconocieran como pionera porque cre\u00eda que era invalidar a los exploradores que hab\u00edan llegado a la Ant\u00e1rtida antes que ella. Tampoco se defin\u00eda como aventurera, simplemente cre\u00eda que su trabajo le hab\u00eda obligado a moverse. Aun as\u00ed, la barcelonesa s\u00ed se reconoc\u00eda como una persona que abr\u00eda puertas: a las mujeres que despu\u00e9s de ella entraron en el Instituto de Ciencias del Mar y a los investigadores que recibir\u00edan un apoyo institucional del que su equipo careci\u00f3 cuando pusieron en marcha las exploraciones en el continente helado.<\/p>\n<p>Por lo tanto, Josefina Castellv\u00ed no solo deja un legado cient\u00edfico inmenso, que comprende m\u00e1s de setenta publicaciones, sino que la humanidad y la \u00e9tica con la que reg\u00eda su trabajo cient\u00edfico es tambi\u00e9n una valiosa herencia. Valent\u00ed Sellar\u00e8s, actual director del Instituto de Ciencias del Mar, record\u00e1ndola dijo de ella que hab\u00eda demostrado que la b\u00fasqueda de calidad \u00abrequiere determinaci\u00f3n y una visi\u00f3n humanista que ella supo transmitir hasta el \u00faltimo momento\u00bb. A lo largo de los a\u00f1os, artistas y fot\u00f3grafos le pidieron poder acompa\u00f1arla a la Ant\u00e1rtida, propuestas que ella siempre rechaz\u00f3 porque consideraba que al continente se iba a trabajar, no a pasearse.<\/p>\n<p>Era tanta su apreciaci\u00f3n y respeto hacia el entorno natural que en el libro confiesa que \u00aben cada nueva expedici\u00f3n tem\u00eda que mi sensibilidad ante la belleza de la Ant\u00e1rtida se hubiera dormido\u00bb, lo que pone de manifiesto todo el miedo que le daba normalizar un paisaje que, seg\u00fan ella, era \u00abtierra de nadie y un patrimonio de todos\u00bb.<\/p>\n<p>Afirmar que Josefina Castellv\u00ed dedic\u00f3 su vida a la ciencia no es atrevido, ella misma reflexiona en su documental sobre este hecho: \u00abA menudo me cuestiono para qu\u00e9 sirve todo este gran esfuerzo de investigaci\u00f3n cient\u00edfica; supongo que es tanto como cuestionarme para qu\u00e9 sirve mi vida\u00bb. En alguna entrevista, cuando le preguntaban si hab\u00eda sacrificado algo en su vida por su trabajo, ella dec\u00eda que no. En la misma entrevista de La 2, cuando ya ten\u00eda 81 a\u00f1os, dijo: \u00abYo no he hecho ning\u00fan sacrificio, ninguno. Me lo he preguntado muchas veces, a qu\u00e9 he tenido que renunciar, y no he renunciado a nada. Supongo que eso lo dicen porque ahora vivo sola, no tengo marido y no tengo hijos. [&#8230;] Durante diez a\u00f1os, cuando me iba, la \u00faltima llamada era a mi hermana, para decirle: \u201cesc\u00fachame, hasta dentro de cuatro meses no sabr\u00e1s nada de m\u00ed, estate tranquila\u201d. Quer\u00eda ir libre de cadenas, de obst\u00e1culos, de ataduras que me hicieran pensar en el aqu\u00ed. Y no me ha ido mal, yo he disfrutado mucho\u00bb.<\/p>\n<p>Una mujer satisfecha con el camino que hab\u00eda tomado su vida, aunque este no respondiera a lo que los dem\u00e1s hubieran podido esperar. La conclusi\u00f3n queda clara: \u00abCon toda seguridad puedo decir que yo he vivido en la Ant\u00e1rtida. Y me siento capaz de alimentarme de sus recuerdos para el resto de mi vida\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8501\" aria-describedby=\"caption-attachment-8501\" style=\"width: 705px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-8066\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Cuadrada-1116x1080.jpg\" alt=\"Ilustraci\u00f3n de Josefina Castellv\u00ed. 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