{"id":8080,"date":"2026-07-29T08:54:29","date_gmt":"2026-07-29T08:54:29","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/?p=8080"},"modified":"2026-07-29T08:55:13","modified_gmt":"2026-07-29T08:55:13","slug":"la-tierra-del-viento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/la-tierra-del-viento\/","title":{"rendered":"La tierra del viento"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_8457\" aria-describedby=\"caption-attachment-8457\" style=\"width: 1190px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-8095\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/7.1-1870x1080.jpg\" alt=\"El relato de Jan Jordan nos acerca a las oportunidades \u00fanicas que ofrece el mar y la navegaci\u00f3n. En la imagen, el Glyn Royale. Foto: Jan Jordan.\" width=\"1200\" height=\"693\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/7.1-1870x1080.jpg 1870w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/7.1-390x225.jpg 390w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/7.1-768x444.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/7.1-1536x887.jpg 1536w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/7.1-2048x1183.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8457\" class=\"wp-caption-text\">El relato de Jan Jordan nos acerca a las oportunidades \u00fanicas que ofrece el mar y la navegaci\u00f3n. En la imagen, el <em>Glyn Royale<\/em>. Foto: Jan Jordan.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Despu\u00e9s de veinti\u00fan a\u00f1os en una ciudad, estudiando en aulas delimitadas por paredes y, especialmente, despu\u00e9s de meses confinado en casa por una pandemia mundial, poco pod\u00eda imaginarme lo que me esperaba. Me encontraba al final de la carrera de n\u00e1utica, lo que supon\u00eda que el siguiente paso era embarcarse como alumno de puente a bordo de un buque mercante. Sin embargo, desde hac\u00eda tiempo, mi ideal de barco pasaba por tener m\u00e1stiles, velas y una elegancia indiscutible. Mi ideal de barco eran los grandes veleros. Contra todo pron\u00f3stico, encontr\u00e9 uno para realizar las pr\u00e1cticas de oficial. El velero en cuesti\u00f3n era el <em>Blue Clipper<\/em>, una goleta de tres m\u00e1stiles y 45 metros de eslora aparejada con velas cangrejas. Tambi\u00e9n acabar\u00eda pasando bastante tiempo a bordo del <em>Maybe<\/em>, un formidable queche de la misma compa\u00f1\u00eda. &nbsp;<\/p>\n<h4><strong>Empieza la aventura&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/h4>\n<p>A finales de la primera semana de abril vuelvo hacia Portim\u00e3o, en el Algarve. A media tarde llego a la localizaci\u00f3n proporcionada por la oficina del buque, un varadero de dimensiones colosales situado en la desembocadura del r\u00edo Arade. Un sitio apartado de la civilizaci\u00f3n donde reposan cientos de barcos. Al final del astillero, amarrados en uno de los muelles, se encuentran dos veleros cuyos m\u00e1stiles sobresalen por encima del resto. Al irme acercando a mi destino empiezo a percibir algunas figuras atareadas en la cubierta de una de las embarcaciones, como si de un micromundo se tratara en medio del desierto.<\/p>\n<p>La tripulaci\u00f3n a bordo, en torno a una quincena de personas entre voluntarios y profesionales, me recibe con las manos abiertas. No tuvo que pasar mucho tiempo para darme cuenta de que, pese a mis conocimientos sobre la navegaci\u00f3n en esta tipolog\u00eda de embarcaciones, me costar\u00eda ser part\u00edcipe de una comunicaci\u00f3n suficientemente efectiva en ingl\u00e9s (idioma oficial a bordo). Sin embargo, gracias a Dios, debido a la completa inmersi\u00f3n impuesta en el idioma, la situaci\u00f3n acab\u00f3 mejorando dr\u00e1sticamente con el tiempo. Los dos primeros meses fueron un reto. No os pod\u00e9is ni imaginar la pena que uno siente por uno mismo cuando frente a un tablero de herramientas debe relacionar una palabra completamente nueva con un objeto real, all\u00ed delante.<\/p>\n<p>Los profesionales y voluntarios nos pusimos a disposici\u00f3n de la capitana Grace Metcalfe. El respeto y terror que impon\u00eda era tal que ni el propio armador all\u00ed presente se atrev\u00eda a contradecirla. Sin embargo, debo admitir que, a pesar de esta imagen descrita de Grace, solo describe una parte de su persona. Pocas personas en la vida me han despertado tanta admiraci\u00f3n y respeto como ella.<\/p>\n<h4><strong>Nos hacemos a la mar<\/strong><\/h4>\n<p>Sin saberlo, hab\u00eda llegado el d\u00eda. La \u00faltima previsi\u00f3n meteorol\u00f3gica indicaba que aquella noche era el momento para zarpar si quer\u00edamos tener unos vientos favorables en los primeros d\u00edas de traves\u00eda. Desde el mando del barco se tom\u00f3 la decisi\u00f3n al mediod\u00eda y justo despu\u00e9s de cenar nos hac\u00edamos a la mar. Ante nosotros ten\u00edamos m\u00e1s de mil millas antes de llegar a nuestro destino, Oban, en la costa oeste escocesa.<\/p>\n<p>En cuarenta y ocho horas nos situamos a la altura de Lisboa. Hab\u00edan sido un par de d\u00edas soleados remontando la costa portuguesa balance\u00e1ndonos sobre el mar de fondo oce\u00e1nico proveniente del oeste. Al tercer d\u00eda todo empez\u00f3 a cambiar. Poco a poco el viento empez\u00f3 a fortalecerse y el mar creci\u00f3. Durante los seis d\u00edas siguientes el buque batall\u00f3 incansable contra un temporal persistente que lo propuls\u00f3 a una media de 8 nudos por el todo poderoso golfo de Vizcaya. Las olas inundaban la cubierta una tras otra, d\u00eda y noche. Los extremos de las botavaras se zambull\u00edan en la superficie marina debido a las agudas escoras de la nave. El castillo de proa, donde yo dorm\u00eda acompa\u00f1ado de otros tres tripulantes, era una lavadora. En la cama, el sue\u00f1o era interrumpido por el embate de las anclas de un cuarto de tonelada contra el buque. En los d\u00edas m\u00e1s duros se pod\u00edan contar hasta 3 segundos de ca\u00edda libre desde mi camilla. Las olas de m\u00e1s de 5 metros se levantaban como paredes infranqueables por el lado de babor. No importa lo grande que sea el barco, siempre puede haber olas que lo convierten en una c\u00e1scara de nuez en medio del oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>No obstante, un temporal no solo te deja experiencias duras. Ver una m\u00e1quina de 250 toneladas cabalgando las olas como un pura sangre bajo la \u00fanica propulsi\u00f3n de las velas es simplemente espectacular. El mundo se reduc\u00eda a eso, a ella, a la <em>Blue Clipper<\/em>. Por la noche, todo lo que se ve\u00eda de d\u00eda desaparec\u00eda. Pero el astro rey, aparte de ofrecer la oportunidad de ver muchas cosas, tambi\u00e9n nos esconde otras. En la oscuridad, las algas bioluminiscentes agitadas por las olas iluminaban la cubierta cuando esta quedaba inundada. Maniobrando el velaje por la noche a menudo te encontrabas chapoteando por una cubierta llena de estrellas brillantes. Una noche, desde la cubierta de proa, los delfines se acercaron a ella. Pocas cosas he visto en esta vida m\u00e1s bonitas y fascinantes que un delf\u00edn a nado en el mar oscuro iluminado por las algas luminosas que reaccionan a su alrededor.<\/p>\n<h4><strong>Llegamos a Escocia<\/strong><\/h4>\n<p>A pocas millas de la entrada del mar de Irlanda el tiempo empez\u00f3 a calmarse. En los \u00faltimos tres d\u00edas de viaje el sol sali\u00f3 y se puso sobre una balsa de aceite. Escocia nos recibi\u00f3 verde y soleada. Los prados y bosques rodeaban las aguas. Doce d\u00edas despu\u00e9s de dejar tierra llegamos a la bah\u00eda de Oban.<\/p>\n<p>Nos pasamos m\u00e1s de un mes haciendo salidas de una semana de duraci\u00f3n desde Oban, recorriendo los alrededores de la isla de Mull. En junio cambiamos de puerto base y empezamos a dirigirnos hacia el norte, hasta encontrar la peque\u00f1a localidad pesquera de Mallaig, al pie de las Highlands. Desde el nuevo puerto base el \u00e1rea de actividad ya no era Mull, sino el llamado mar de las H\u00e9bridas y la parte sur del mar de Minch. Estos dos forman la extensi\u00f3n de agua que separa las H\u00e9bridas exteriores de las interiores.<\/p>\n<p>En el mar de las H\u00e9bridas encontramos cuatro peque\u00f1as islas de gran belleza: Eigg, Rum, Canna y Muck. Aunque muy cercanas las unas de las otras, las semejanzas son casi inexistentes. Eigg es conocida por la comunidad que la autogestiona de forma asamblearia y por las cuevas que se adentran bajo su volc\u00e1n, ya inactivo. Rum es la m\u00e1s grande de todas, toda la isla est\u00e1 cubierta de picos monta\u00f1osos que generan profundos valles fluviales. En uno de los pocos n\u00facleos urbanos se encuentra una antigua mansi\u00f3n en la que d\u00e9cadas atr\u00e1s se celebraban grandes fiestas que contaban, entre otros disparates, con animales ex\u00f3ticos como caimanes y leones. Hoy en d\u00eda, caminando por sus jardines, si uno se acerca a los grandes ventanales todav\u00eda puede ver las salas tal y como fueron abandonadas. Grandes tapices cuelgan de sus paredes y hay extra\u00f1os animales disecados por doquier.<br \/>\nCanna es un lugar muy especial, desde la primera vez que tuve la oportunidad de desembarcar ah\u00ed que me tiene el coraz\u00f3n robado. Las inmensas playas de aguas transparentes rodeadas por el verde eterno de los campos cortan la respiraci\u00f3n. En la isla se encuentran tambi\u00e9n un par de ermitas ancestrales que sirven de centro social a los pocos habitantes de la isla y las ruinas de un peque\u00f1o castillo que cuelga sobre el mar.<\/p>\n<p>Aprovechando los vientos favorables, la <em>Blue Clipper<\/em> nos lleva lanzada hacia el oeste hasta una de las H\u00e9bridas exteriores m\u00e1s australes, Barra. Los casi 700 metros cuadrados de lona propulsan el barco como si de una locomotora de tren se tratara, en l\u00ednea recta hacia el horizonte hasta poder ver el castillo de Castlebay, al atardecer. Qu\u00e9 tierra m\u00e1s desolada y salvaje. No es lugar para \u00e1rboles. La vegetaci\u00f3n m\u00e1s alta no supera los 50 cent\u00edmetros. El viento est\u00e1 arraigado. Al d\u00eda siguiente navegamos a motor las pocas millas que separan Castlebay de Vatersay, una bah\u00eda cercana. En Vatersay existe una gran playa de arena blanca en forma de media luna. El agua es turquesa y, si no fuera por la temperatura glacial, uno puede imaginarse f\u00e1cilmente en el caribe.<\/p>\n<p><strong>Latitud abajo<\/strong><\/p>\n<p>Durante los pr\u00f3ximos tres meses navegamos haciendo escalas hacia Ullapool, y m\u00e1s tarde en las Islas Orcadas, antes de empezar a perder latitud, esta vez, sin embargo, por la costa este de la isla brit\u00e1nica. Durante la circunnavegaci\u00f3n a la isla, paramos en lugares como Newcastle upon Tyne, Weymouth y finalmente en la fant\u00e1stica localidad marinera de Falmouth, en Cornualles. Ah\u00ed, en mi querida Falmouth, nos reencontrar\u00edamos con el queche <em>Maybe<\/em>, en el que me embarcar\u00eda para ayudar a la tripulaci\u00f3n reducida a navegar el barco hasta Liverpool con un grupo de j\u00f3venes adolescentes a bordo como grumetes.<\/p>\n<p>Mientras los grumetes ayudan a Est\u00e9e a preparar la cubierta para la navegaci\u00f3n yo cocino la cena en la bodega. Aquello ya no ser\u00e1 un buque ch\u00e1rter, sino un buque escuela. Aquellos chicos y chicas j\u00f3venes ya no eran pasajeros, sino grumetes, y ayudar\u00edan a llevar el barco por el mar de Irlanda hasta la ciudad de Liverpool, de donde proced\u00edan.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cenar, ambos barcos zarpamos hacia mar abierto. Las primeras veinticuatro horas de navegaci\u00f3n son pl\u00e1cidas y el velero se desliza sobre las olas con fluidez. A partir de entonces, los pron\u00f3sticos meteorol\u00f3gicos para los siguientes d\u00edas empeoran. Tras dos noches en el mar donde el movimiento del barco no para de aumentar, la mitad de los grumetes empiezan a marearse y quedan fuera de combate. A pesar de la reducci\u00f3n de manos en cubierta es necesario mantener el barco navegando. Los mapas meteorol\u00f3gicos indican la llegada de un temporal en las pr\u00f3ximas cuarenta y ocho horas y, si no queremos que nos coja en pleno el mar de Irlanda, es necesario mantener una buena velocidad. La \u00fanica fuente de propulsi\u00f3n a bordo que puede mantenernos fuera del alcance de la peor parte de la borrasca es el velaje, con el que duplicamos la velocidad que llevar\u00edamos a motor.<\/p>\n<p>Es necesario mantener aquella locomotora en funcionamiento d\u00eda y noche y, por las condiciones del mar y el viento, tener adolescentes mareados en cubierta no es una buena idea. Los cuatro tripulantes deber\u00edamos comandar el barco en solitario por las 150 millas que nos separaban de nuestro destino, la isla de Man, donde podr\u00edamos resguardarnos del temporal. Cada uno de nosotros hac\u00eda guardias de cuatro horas, dos de navegaci\u00f3n en la sala de cartas y dos en el tim\u00f3n. Si no surg\u00eda ning\u00fan problema durante las horas fuera de guardia, con un poco de suerte, pod\u00edas conciliar el sue\u00f1o durante un par de horas. En cubierta el tiempo estaba mojado, durante ese d\u00eda nos cruzamos con dos chaparrones torrenciales que golpearon el barco durante media hora cada uno. Durante los chubascos el viento se incrementaba hasta alcanzar los 90 kil\u00f3metros por hora, el barco escoraba hasta sumergir la parte de sotavento de la cubierta. En esas situaciones tan solo pod\u00edamos cambiar el rumbo del barco, huyendo del mal tiempo y recuperarlo una vez aquellas r\u00e1pidas cortinas de agua hubieran pasado.<\/p>\n<h4><strong>Decisiones<\/strong><\/h4>\n<p>A media noche, cuando el barco se encontraba en la cresta de las olas, empezaron a aparecer en el horizonte las primeras luces de la isla de Man. Si segu\u00edamos en l\u00ednea recta acabar\u00edamos embarrancando en las costas. A las cuatro de la madrugada, cuando los cuatro tripulantes nos encontramos en la cubierta, la decisi\u00f3n del capit\u00e1n C. Rose estaba tomada. Hab\u00eda que virar por delante y hab\u00eda que hacerlo sin dilaci\u00f3n. Con \u00e9l en la rueda, Carla, Est\u00e9e y yo tomamos posiciones en cubierta para maniobrar el barco de 90 toneladas. Primero se caz\u00f3 la escota de la mayor, esto ya nos ocup\u00f3 unos diez minutos por la fuerza del viento y las pocas manos disponibles; a continuaci\u00f3n se prepararon las burdas volantes del m\u00e1stil mayor y nos preparamos en las escotas de los copos. Aunque fue una virada violenta por el fuerte viento y el balanceo del barco, todo fue bien. Con la cangreja mayor ya a sotavento tan solo era necesario cazar la escota del foque principal, aquella ser\u00eda una tarea dif\u00edcil. Los tres nos sentamos en cubierta junto a la regala. Para tener un punto de apoyo donde poder aguantar en posici\u00f3n el cuerpo mientras ejerc\u00edamos fuerza con los brazos, cada uno puso el pie derecho contra un barraganete de la regala. En fila india sentados con las piernas abiertas uno tras otro nos dispusimos a empezar a cazar aquella violenta escota. \u00ab<em>Two \u2013 six!<\/em>\u00bb, y tir\u00e1bamos. Al cabo de repetirlo unas diez veces quiz\u00e1s hab\u00edamos conseguido ganar tan solo un palmo de escota. De repente el buque escor\u00f3 y la regala de nuestro lado queda completamente sumergida bajo el agua durante un par de segundos. Tal y como est\u00e1bamos sentados el agua nos cubri\u00f3 hasta justo por debajo del pecho.<\/p>\n<p>El foque, todav\u00eda flameando, chasqueaba salvaje. Hab\u00eda que cazar a\u00fan m\u00e1s aquella escota. Visto el poco \u00e9xito tenido decidimos poner un <em>handy billy<\/em> en esa cuerda y de nuevo, \u00ab<em>Two \u2013 six<\/em>!\u00bb, y tir\u00e1bamos. Esta vez, al ser ligeramente menos dif\u00edcil, logramos al menos que la vela dejara de gritar furiosa. Las manos, reblandecidas por la lluvia y la ola que acababa de cubrirnos, escoc\u00edan de dolor; despu\u00e9s de tirar con todas nuestras fuerzas aquella escota, la piel se desprend\u00eda como si nada.<\/p>\n<p>Abrir y cerrar esos mosquetones de las l\u00edneas de vida que nos manten\u00edan unidos al barco ya no era un juego de ni\u00f1os. De vuelta a la popa del buque me detuve para mirar en la bodega por una escotilla. Al fondo, me top\u00e9 con la mirada aterrada de una grumete que miraba hacia arriba desde su camilla. Aquellos ojos asustados me hicieron pensar que, quiz\u00e1s, yo tambi\u00e9n, antes de iniciar mi aventura que ya acababa por la tierra del viento, tuve m\u00e1s de un d\u00eda una mirada parecida&#8230;<\/p>\n<style type=\"text\/css\">\n#foogallery-gallery-8266.fg-justified .fg-item { margin-right: 2px; margin-bottom: 2px; }\n#foogallery-gallery-8266.fg-justified .fg-image { height: 200px; }<\/style>\n\t\t\t<div class=\"foogallery foogallery-container foogallery-justified foogallery-lightbox-foogallery fg-justified fg-ready fg-light fg-shadow-outline fg-loading-default fg-loaded-fade-in fg-caption-always fg-hover-fade fg-hover-zoom2\" id=\"foogallery-gallery-8266\" data-foogallery=\"{&quot;panel&quot;:{&quot;buttons&quot;:{&quot;download&quot;:false}},&quot;item&quot;:{&quot;showCaptionTitle&quot;:true,&quot;showCaptionDescription&quot;:false},&quot;lazy&quot;:true,&quot;template&quot;:{&quot;rowHeight&quot;:200,&quot;maxRowHeight&quot;:300,&quot;margins&quot;:2,&quot;align&quot;:&quot;center&quot;,&quot;lastRow&quot;:&quot;smart&quot;}}\" data-foogallery-lightbox=\"{&quot;thumbs&quot;:&quot;bottom&quot;,&quot;thumbsCaptions&quot;:false,&quot;thumbsBestFit&quot;:false,&quot;thumbsSmall&quot;:false,&quot;thumbsCaptionsAlign&quot;:&quot;default&quot;,&quot;info&quot;:&quot;bottom&quot;,&quot;infoVisible&quot;:true,&quot;infoOverlay&quot;:true,&quot;infoAlign&quot;:&quot;default&quot;,&quot;transition&quot;:&quot;fade&quot;,&quot;hoverButtons&quot;:false,&quot;fitMedia&quot;:false,&quot;noScrollbars&quot;:true,&quot;preserveButtonSpace&quot;:true,&quot;buttons&quot;:{&quot;fullscreen&quot;:true,&quot;info&quot;:true,&quot;thumbs&quot;:false,&quot;download&quot;:false},&quot;video&quot;:{&quot;autoPlay&quot;:true}}\" style=\"--fg-title-line-clamp: 1; --fg-description-line-clamp: 2;\" >\n\t<div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20210924_145333-scaled.jpg\" data-caption-title=\"Blue Clipper y Maybe, los dos barcos protagonistas de la aventura de Jan Jordan. Foto: Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"Paisajes impresionantes en los mares de Escocia. Foto: Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8458\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"Blue Clipper y Maybe, los dos barcos protagonistas de la aventura de Jan Jordan. Foto: Jan Jordan.\" title=\"Blue Clipper y Maybe, los dos barcos protagonistas de la aventura de Jan Jordan. Foto: Jan Jordan.\" height=\"300\" width=\"348\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20210924_145333-scaled\/500127524.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22348%22%20height%3D%22300%22%20viewBox%3D%220%200%20348%20300%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">Blue Clipper y Maybe, los dos barcos protagonistas de la aventura de Jan Jordan. Foto: Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20211006_133027-scaled.jpg\" data-caption-title=\"Maybe y Blue Clipper amarrados en el puerto de Liverpool. Foto: Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8459\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"Maybe y Blue Clipper amarrados en el puerto de Liverpool. Foto: Jan Jordan.\" title=\"Maybe y Blue Clipper amarrados en el puerto de Liverpool. Foto: Jan Jordan.\" height=\"300\" width=\"487\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20211006_133027-scaled\/1750722153.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22487%22%20height%3D%22300%22%20viewBox%3D%220%200%20487%20300%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">Maybe y Blue Clipper amarrados en el puerto de Liverpool. Foto: Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><\/div>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<style type=\"text\/css\">\n#foogallery-gallery-8268 { --fg-column-max-width: 270px; }\n#foogallery-gallery-8268 { --fg-gutter: 10px; }<\/style>\n\t\t\t<div class=\"foogallery foogallery-container foogallery-default foogallery-lightbox-foogallery fg-center fg-d-col5 fg-default fg-ready fg-light fg-shadow-medium fg-loading-default fg-loaded-fade-in fg-preset fg-brad fg-preset-small fg-preset fg-brad fg-preset-small\" id=\"foogallery-gallery-8268\" data-foogallery=\"{&quot;panel&quot;:{&quot;buttons&quot;:{&quot;download&quot;:false}},&quot;item&quot;:{&quot;showCaptionTitle&quot;:true,&quot;showCaptionDescription&quot;:true},&quot;lazy&quot;:true}\" data-foogallery-lightbox=\"{&quot;thumbs&quot;:&quot;bottom&quot;,&quot;thumbsCaptions&quot;:false,&quot;thumbsBestFit&quot;:false,&quot;thumbsSmall&quot;:false,&quot;thumbsCaptionsAlign&quot;:&quot;default&quot;,&quot;info&quot;:&quot;bottom&quot;,&quot;infoVisible&quot;:true,&quot;infoOverlay&quot;:true,&quot;infoAlign&quot;:&quot;default&quot;,&quot;transition&quot;:&quot;fade&quot;,&quot;hoverButtons&quot;:false,&quot;fitMedia&quot;:false,&quot;noScrollbars&quot;:true,&quot;preserveButtonSpace&quot;:true,&quot;buttons&quot;:{&quot;fullscreen&quot;:true,&quot;info&quot;:true,&quot;thumbs&quot;:false,&quot;download&quot;:false},&quot;video&quot;:{&quot;autoPlay&quot;:true}}\" style=\"--fg-title-line-clamp: 1; --fg-description-line-clamp: 2;\" >\n\t<div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20210917_182441-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8641\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20210917_182441-scaled\/2143349557.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/IMG_20210906_075757_732.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8632\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/IMG_20210906_075757_732\/384488368.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20220718_081310-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8633\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20220718_081310-scaled\/3910444856.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20220529_193125-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8634\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20220529_193125-scaled\/2853084313.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20220417_122339-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8635\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20220417_122339-scaled\/2672280439.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20220405_170438-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8636\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20220405_170438-scaled\/487829412.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20220404_123721-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8637\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20220404_123721-scaled\/646495437.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20210928_082526-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8638\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20210928_082526-scaled\/4081829310.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20210920_112416-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8639\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20210920_112416-scaled\/746438815.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20210917_184350-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8640\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20210917_184350-scaled\/897751945.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20210901_200548-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8642\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20210901_200548-scaled\/1359655580.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20210806_104111-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8643\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20210806_104111-scaled\/501965962.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20210804_093118-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8644\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20210804_093118-scaled\/2634938090.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20210803_183957-scaled.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8645\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20210803_183957-scaled\/1606895931.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><div class=\"fg-item fg-type-image fg-idle\"><figure class=\"fg-item-inner\"><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/20210710_.jpg\" data-caption-title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-caption-desc=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" data-attachment-id=\"8646\" data-e-disable-page-transition=\"true\" data-type=\"image\" class=\"fg-thumb\"><span class=\"fg-image-wrap\"><img decoding=\"async\" alt=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" title=\"La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.\" width=\"270\" height=\"230\" class=\"skip-lazy fg-image\" data-src-fg=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/cache\/2026\/06\/20210710_\/2746174636.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%22http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%22%20width%3D%22270%22%20height%3D%22230%22%20viewBox%3D%220%200%20270%20230%22%3E%3C%2Fsvg%3E\" loading=\"eager\"><\/span><span class=\"fg-image-overlay\"><\/span><\/a><figcaption class=\"fg-caption\"><div class=\"fg-caption-inner\"><div class=\"fg-caption-title\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><div class=\"fg-caption-desc\">La aventura de Jan Jordan en instant\u00e1neas. Foto: Fondo Jan Jordan.<\/div><\/div><\/figcaption><\/figure><div class=\"fg-loader\"><\/div><\/div><\/div>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Donde reina la naturaleza<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":8098,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[136],"tags":[200],"class_list":["post-8080","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-panol","tag-200"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8080","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8080"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8080\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9137,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8080\/revisions\/9137"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8098"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}