{"id":8197,"date":"2026-07-29T14:00:36","date_gmt":"2026-07-29T14:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/?p=8197"},"modified":"2026-07-29T14:04:27","modified_gmt":"2026-07-29T14:04:27","slug":"el-puerto-perdido-de-barcino-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/el-puerto-perdido-de-barcino-es\/","title":{"rendered":"El puerto perdido de Barcino"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_8478\" aria-describedby=\"caption-attachment-8478\" style=\"width: 1190px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-8209\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/IMG_5786-1920x1055.jpeg\" alt=\"Reproducci\u00f3n de un ancla romana conservada en el Museo Mar\u00edtimo de Barcelona. 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La nueva colonia \u2015modesta en dimensiones, pero estrat\u00e9gica en funciones\u2015 deb\u00eda controlar el territorio entre el Bes\u00f2s y el Llobregat, adem\u00e1s de conectar la costa catalana con las grandes rutas comerciales del Mediterr\u00e1neo. Durante mucho tiempo, la historiograf\u00eda la consider\u00f3 una ciudad secundaria, eclipsada por la monumental Tarraco. Pero las investigaciones acad\u00e9micas y las recientes excavaciones arqueol\u00f3gicas han transformado esta imagen. Hoy, Barcino se concibe como una colonia profundamente vinculada al mar y un puerto que, pese a las inc\u00f3gnitas, habr\u00eda acogido una actividad comercial intensa.<\/p>\n<h4><strong>Un puerto primitivo en Montju\u00efc<\/strong><\/h4>\n<p>Los romanos no fueron los primeros en realizar operaciones portuarias regulares en la fachada litoral de Barcelona. Mucho antes de que llegaran, los layetanos \u2015un pueblo \u00edbero establecido desde el siglo V a. C. en la falda del suroeste de Montju\u00efc\u2015 ya hab\u00edan convertido este lugar de la costa en un punto activo de tr\u00e1fico comercial: la bah\u00eda, protegida por la monta\u00f1a y la desembocadura del Llobregat, era segura y apta para el fondeo de embarcaciones. Excavaciones arqueol\u00f3gicas han identificado aqu\u00ed una extensa red de silos excavados en el subsuelo, cerca de la antigua l\u00ednea de costa. Su capacidad exced\u00eda de largo las necesidades de un peque\u00f1o poblado \u00edbero, lo que apunta a una funci\u00f3n vinculada al comercio mar\u00edtimo y al almacenamiento de mercanc\u00edas. Las naves que llegaban a este primer puerto natural eran sobre todo griegas, aunque tambi\u00e9n transitaban embarcaciones fenicias y p\u00fanicas.<\/p>\n<p>Con la fundaci\u00f3n de Barcino, hacia finales del siglo I a. C., los romanos siguieron utilizando el espacio portuario de Montju\u00efc, al menos parcialmente. La presencia de una cantera romana en la vertiente meridional de la monta\u00f1a hace pensar que el peque\u00f1o embarcadero serv\u00eda para transportar piedra destinada a las obras de la colonia. El descubrimiento de \u00e1nforas imperiales vinculadas al comercio del vino tambi\u00e9n sugiere que este lugar era un punto de concentraci\u00f3n y embarque de productos agr\u00edcolas antes de exportarlos a otras regiones del Imperio.<\/p>\n<p>Sin embargo, todo indica que no era el principal puerto de la ciudad. Barcino era un asentamiento estrat\u00e9gico y, para un imperio que entend\u00eda el Mediterr\u00e1neo como un mar interior, es dif\u00edcil imaginar una colonia sin infraestructura mar\u00edtima propia. Por eso, la mayor\u00eda de investigadores sit\u00faan frente al n\u00facleo urbano, donde hoy se encuentra la fachada litoral de Ciutat Vella, un puerto principal destinado al comercio y, probablemente, tambi\u00e9n a funciones militares. Si esta hip\u00f3tesis es correcta, el puerto de Barcino habr\u00eda sido uno de los grandes enclaves mar\u00edtimos de la costa hisp\u00e1nica.<\/p>\n<h4><strong>Barcino, n\u00facleo comercial local<\/strong><\/h4>\n<p>A pesar de unas modestas dimensiones \u2014apenas unas diez hect\u00e1reas y pocos miles de habitantes\u2014, Barcino contaba con una actividad econ\u00f3mica intensa, dentro y fuera de las murallas: era el centro log\u00edstico de un territorio muy productivo en el \u00e1mbito agrario y artesanal. En las villas del entorno del Llobregat y del Maresme se produc\u00eda un vino de gran calidad, que se envasaba en \u00e1nforas fabricadas en los talleres locales antes de ser embarcado hacia otros puntos del Mediterr\u00e1neo; tambi\u00e9n se exportaba pasta de pescado y ostras. Del exterior, llegaban cer\u00e1micas de la Galia, m\u00e1rmoles de Carrara y alimentos procedentes del norte de \u00c1frica, Italia y el sur de la Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>En la regi\u00f3n, solo Tarraco superaba a Barcino en actividad mar\u00edtima. Capital de la Hispania Citerior, era una ciudad monumental, centro pol\u00edtico y administrativo de la provincia, y uno de los principales puertos del Mediterr\u00e1neo occidental. Sin embargo, Barcino manten\u00eda una intensa actividad comercial y mar\u00edtima, y \u200b\u200bsu puerto actuaba como un nodo complementario dentro de la red litoral catalana. Las conexiones entre ambas ciudades eran constantes, tanto por mar como por tierra a trav\u00e9s de la V\u00eda Augusta. De hecho, mientras Tarraco y otros n\u00facleos romanos entraron en decadencia en los siglos IV y V, la Barcelona romana conserv\u00f3 una notable vitalidad econ\u00f3mica y mar\u00edtima que acabar\u00eda reforzando progresivamente su centralidad en el territorio.<\/p>\n<h4><strong>Un puerto muy activo frente a la colonia<\/strong><\/h4>\n<p>La zona portuaria de Barcino se habr\u00eda situado frente a la ciudad, en un litoral predominado por bancos de arena que amortiguaban los temporales de levante y creaban un refugio natural para las embarcaciones, lo que lo convert\u00eda en uno de los mejores enclaves mar\u00edtimos de la costa catalana. La Puerta de Mar de la muralla romana se abr\u00eda aproximadamente en la actual calle del Regomir, el camino hist\u00f3rico que conduc\u00eda directamente hacia el mar, poco despu\u00e9s de la plaza del Regomir; entonces, con una l\u00ednea litoral mucho m\u00e1s hacia atr\u00e1s que la actual, la ciudad se encontraba a tan solo unos 150 metros de la playa.<\/p>\n<p>A ambos lados de la Puerta de Mar se han documentado dos edificios p\u00fablicos que con probabilidad se correspond\u00edan a unas termas portuarias destinadas a los viajeros y comerciantes que llegaban a la ciudad, tal y como se ha constatado en otras poblaciones romanas costeras. Todav\u00eda hoy se conservan restos en el entorno del Pati Llimona y del Palacio Vilana-Perles. En este mismo sector tambi\u00e9n se ha identificado una singular protuberancia de la muralla romana, en forma de fort\u00edn, que posiblemente se construy\u00f3 entre los siglos IV y V para reforzar el control defensivo sobre el \u00e1rea portuaria. De hecho, el puerto de Barcino podr\u00eda haber tenido tambi\u00e9n una funci\u00f3n militar. En Tarraco se localiz\u00f3 una inscripci\u00f3n que menciona el cargo de <em>praefectus orae maritimae laeetanae<\/em>, probablemente vinculado al control de la costa layetana, que tendr\u00eda a Barcino como centro principal. Esta relaci\u00f3n refuerza la hip\u00f3tesis de que la ciudad alojara parte de las tropas encargadas del control mar\u00edtimo de la regi\u00f3n y, en consecuencia, confirmar\u00eda la existencia de un aut\u00e9ntico puerto romano.<br \/>\nSin embargo, la ubicaci\u00f3n exacta de este enclave portuario a\u00fan no se ha podido determinar con precisi\u00f3n y sigue siendo una de las grandes inc\u00f3gnitas de la Barcelona romana. Todo apunta a que se extend\u00eda frente a la fachada mar\u00edtima de la ciudad antigua, probablemente entre las actuales calles del Regomir y de Montcada, junto a Santa Mar\u00eda del Mar. El trazado de la hist\u00f3rica calle de la Argenteria, que sal\u00eda de la ciudad por el Portal de l\u2019\u00c0ngel, en la cara oriental de Barcino, y avanzaba en diagonal hacia el mar, es otro indicio: el recorrido podr\u00eda corresponder a una antigua v\u00eda de acceso a la zona portuaria. En cualquier caso, los investigadores debaten sobre si el puerto ocupaba toda esta extensi\u00f3n o si, por el contrario, se trataba de un espacio m\u00e1s reducido y concentrado.<\/p>\n<p>Tampoco existe consenso sobre su forma exacta. Algunos investigadores consideran que se trataba de un refugio mar\u00edtimo esencialmente natural, expuesto a los temporales, pero favorecido por la configuraci\u00f3n de la costa; otros defienden que dispon\u00eda de algunas estructuras artificiales \u2014nunca monumentales\u2014 destinadas a proteger al fondeador y a facilitar las operaciones. Seg\u00fan esta hip\u00f3tesis, el puerto de Barcino no habr\u00eda sido un gran complejo construido como los de otras ciudades del Imperio, sino un enclave natural reforzado con peque\u00f1as escolleras, plataformas de mortero o muros de contenci\u00f3n. Los barcos fondear\u00edan frente a la ciudad y trasladar\u00edan las mercanc\u00edas hasta tierra con embarcaciones menores. Fuentes cl\u00e1sicas sobre arquitectura mar\u00edtima, como Vitruvio, describen este tipo de soluciones h\u00edbridas, en las que los romanos aprovechaban las formas naturales de la costa y las complementaban con infraestructuras sencillas para garantizar la seguridad de la navegaci\u00f3n y el comercio.<\/p>\n<h4><strong>Indicios desenterrados del puerto romano<\/strong><\/h4>\n<p>La arqueolog\u00eda podr\u00eda resolver las inc\u00f3gnitas. Recientemente, varias intervenciones en el subsuelo de Ciutat Vella han puesto al descubierto estructuras situadas a gran profundidad, justo donde en \u00e9poca romana se ubicaba la l\u00ednea costera. El hallazgo m\u00e1s significativo se produjo entre los a\u00f1os 2013 y 2014 en el paseo de Colom, 9, donde apareci\u00f3 un gran pavimento de piedra fragmentado y desplazado por la acci\u00f3n del mar. La estructura podr\u00eda ser un dique mar\u00edtimo destinado a proteger las embarcaciones que fondeaban frente a la ciudad. Sin embargo, la intervenci\u00f3n no permiti\u00f3 excavar toda su extensi\u00f3n, ya que parte del pavimento contin\u00faa bajo el edificio adyacente.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os antes, en 2011, una excavaci\u00f3n en la calle Ample, 46, hab\u00eda identificado un gran muro construido con bloques de piedra que podr\u00eda corresponder a los cimientos de una infraestructura vinculada a la actividad portuaria. Y en 2017, en la calle de la Merc\u00e8, 17-19, se localiz\u00f3 una plataforma de piedra y mortero de cal muy similar a pavimentos descubiertos en otros puertos del Mediterr\u00e1neo, lo que ha llevado a algunos investigadores a relacionarla con un posible espig\u00f3n costero. Paralelamente, intervenciones en el entorno de la Estaci\u00f3n de Fran\u00e7a han localizado estratos romanos con abundantes fragmentos de \u00e1nforas y sedimentos marinos, indicios que refuerzan la hip\u00f3tesis de la existencia de un \u00e1rea de anclaje en este sector de la ciudad.<\/p>\n<p>Pese a estos hallazgos puntuales, dos mil a\u00f1os despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de Barcino, su puerto sigue siendo una de las grandes inc\u00f3gnitas enterradas bajo Barcelona. Las constantes transformaciones del litoral, la expansi\u00f3n urbana y la superposici\u00f3n de siglos de historia han borrado buena parte de las evidencias visibles de aquel primer enclave mar\u00edtimo, hoy convertido en una de las principales infraestructuras log\u00edsticas de Europa. Ahora bien, los restos arqueol\u00f3gicos y las fuentes hist\u00f3ricas dibujan cada vez con mayor claridad la silueta de una ciudad profundamente mar\u00edtima desde sus or\u00edgenes. Quiz\u00e1 el gran puerto romano de Barcino a\u00fan no haya aparecido de forma definitiva, pero todo indica que sigue oculto bajo las calles de Ciutat Vella, esperando que futuras excavaciones lo redescubran.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Haltern70-Dressel7-Dressel14.tif\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-8210 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Haltern70-Dressel7-Dressel14.tif\" alt=\"\u00c1nforas romanas del tipo Haltern 70, Dressel 7 y Dressel 14. Foto: Fondo MMB.\" width=\"543\" height=\"652\"><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una b\u00fasqueda con m\u00e1s hip\u00f3tesis que evidencias<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":8207,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[132],"tags":[200],"class_list":["post-8197","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-rumbo-al-pasado","tag-200"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8197"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8197\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9212,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8197\/revisions\/9212"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8207"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}