{"id":8296,"date":"2026-07-28T18:14:44","date_gmt":"2026-07-28T18:14:44","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/?p=8296"},"modified":"2026-07-29T08:50:42","modified_gmt":"2026-07-29T08:50:42","slug":"la-maria-del-carmen-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/la-maria-del-carmen-es\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda del Carmen"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_8599\" aria-describedby=\"caption-attachment-8599\" style=\"width: 1190px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-8305\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/14014a-1440x1080.jpeg\" alt=\"La barca de J\u00e1bega Mar\u00eda del Carmen, s\u00edmbolo de toda una cultura mar\u00edtima a su alrededor, se expone en el Museo Mar\u00edtimo de Barcelona. Foto: Fondo MMB.\" width=\"1200\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/14014a-1440x1080.jpeg 1440w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/14014a-300x225.jpeg 300w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/14014a-768x576.jpeg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/14014a-1536x1152.jpeg 1536w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/14014a-2048x1536.jpeg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8599\" class=\"wp-caption-text\">La barca de j\u00e1bega <em>Mar\u00eda del Carmen<\/em>, s\u00edmbolo de toda una cultura mar\u00edtima a su alrededor, se expone en el Museo Mar\u00edtimo de Barcelona. Foto: Fondo MMB.<\/figcaption><\/figure>\n<h4>&nbsp;<\/h4>\n<h4><strong>Contexto hist\u00f3rico y origen<\/strong><\/h4>\n<p>Inscrita el 25 de febrero de 1926 bajo el folio 1869 de la lista 3\u00aa en la Capitan\u00eda Mar\u00edtima de M\u00e1laga, esta embarcaci\u00f3n es modelo de referencia de la barca cl\u00e1sica del primer tercio del siglo XX. Sus l\u00edneas airosas y elegantes, unidas a una morfolog\u00eda de formas curvas, responden fielmente al canon est\u00e9tico de la \u00e9poca; una silueta que observa con rigor todos los requisitos tradicionales de la ch\u00e1vega antigua.<\/p>\n<p>Durante el ocaso de la pesca artesanal, embarcaciones como <em>Mar\u00eda del Carmen<\/em> se vieron obligadas a disputar su espacio mar\u00edtimo en clara desventaja con el arrastre industrial incipiente. Adem\u00e1s de lidiar con los \u00faltimos bueyes, fueron testigos de la irrupci\u00f3n de los grandes vapores, constituidos en las entonces potentes sociedades pesqueras. La saturaci\u00f3n del mercado mediante la sobreoferta de capturas dej\u00f3 sin margen de maniobra la javega bajo una ley de oferta y demanda contra la que las barcas, limitadas al esfuerzo del remo, nunca pudieron acceder en plan de igualdad.<\/p>\n<p>De esta barca centenaria desconocemos su constructor, pero la tradici\u00f3n oral apunta que su inicial playa de varada fue El Palo, barriada distante unos 5 kil\u00f3metros a levante de la capital malague\u00f1a, en la que casi impenitentemente ha permanecido hasta mediados de los setenta.<\/p>\n<p>La <em>Mar\u00eda del Carmen<\/em> cuenta con 25 cuadernas, una menos de lo habitual, lo que rompe la regla no escrita de las 26 costillas para las barcas de siete remos. Esta diferencia estructural apunta a que en alg\u00fan momento de su vida pesquera sufri\u00f3 un alargamiento de la eslora. Dado que no existe constancia de esta modificaci\u00f3n en Capitan\u00eda, este hecho puede atribuirse a la frecuente corrupci\u00f3n administrativa de aquellos a\u00f1os o a una posterior reforma constructiva sin actualizar su hoja de asiento, que dej\u00f3 una discrepancia permanente entre la realidad y su folio registral.<\/p>\n<p>Su puntal con 85 cent\u00edmetros en manga m\u00e1xima la convierte en una barca faenera que, junto a su eslora de 8,67 metros entre perpendiculares y 85 cent\u00edmetros de puntal l\u00edmite, se la puede catalogar de siete remos, cuando ya era una evidencia que la competencia de artes de pesca intensivos no auguraba ning\u00fan futuro para la supervivencia de la j\u00e1bega.<\/p>\n<p>Esta pieza de colecci\u00f3n es coet\u00e1nea de <em>Isabel<\/em> , otra chavega malague\u00f1a emblem\u00e1tica construida en 1925. Mientras <em>Mar\u00eda del Carmen<\/em> recal\u00f3 en el \u00faltimo tercio del siglo XX en Barcelona, <em>\u200b\u200bIsabel<\/em> cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico para integrarse en 1934 en la colecci\u00f3n del Mariner del Mariner Virginia). Este v\u00ednculo entre las piezas de Barcelona y Virginia certifica el reconocimiento global de la barca de javega como un exponente \u00fanico del patrimonio mar\u00edtimo, como joya de la arquitectura naval mediterr\u00e1nea.<\/p>\n<p>Para los devotos de esta tradici\u00f3n, ambas embarcaciones trascienden su valor muse\u00edstico por continuar siendo el faro y gu\u00eda del <em>rebalaje<\/em> . Son, en esencia, el espejo en el que se mira el presente de la barca de javega para no olvidar sus ra\u00edces m\u00e1s profundas.<\/p>\n<p>La j\u00e1bega, como prototipo de una forma de vida en el sur del Mediterr\u00e1neo, no naveg\u00f3 sola: convivi\u00f3 con otras embarcaciones como los sardinales y los bucetes. Desgraciadamente, estas tipolog\u00edas han desaparecido de nuestras playas, una p\u00e9rdida irreparable para el patrimonio pesquero; as\u00ed, la javega ha quedado como el \u00faltimo testigo de ese ecosistema mar\u00edtimo ya extinguido.<\/p>\n<h4><strong>Caracter\u00edsticas t\u00e9cnicas<\/strong><\/h4>\n<p>La singular proa de viol\u00edn, coronada por el caper\u00f3n y atravesada por el acicate, luce en el extremo una desafiante esfinge \u2015una cabeza de serpiente\u2015 que act\u00faa como t\u00f3tem protector frente a los mitol\u00f3gicos peligros del mar. Al tajamar, acoplado a la rueda, se apoya el botal\u00f3n; este espacio ha servido hist\u00f3ricamente como lienzo para representar iconograf\u00eda religiosa o escenas costumbristas, aunque hoy ha evolucionado hacia la imagen corporativa de los clubs de regatas.<\/p>\n<p>Sobresalen, por encima de todo, los ojos situados en las amuras, bajo el espol\u00f3n de proa. Considerados un s\u00edmbolo sagrado de la vida, las investigaciones m\u00e1s recientes sugieren un origen mesopot\u00e1mico para ese adorno. A trav\u00e9s del intercambio entre civilizaciones, este elemento habr\u00eda evolucionado hasta integrarse en las primitivas naves mercantes y colonizadoras que llevaron su milenaria cultura al Mediterr\u00e1neo, hasta convertirse en el rasgo de identidad de nuestras barcas.<\/p>\n<p>Esta disposici\u00f3n singular de los ojos, fuente de inspiraci\u00f3n iconogr\u00e1fica y objetivo predilecto de los fot\u00f3grafos, constituye uno de los grandes rasgos diferenciales de la javega. A su lado, la espadella \u2015rem de gobierno\u2015 situada en la banda de <em>prueba<\/em> (estribor seg\u00fan Xavier Pastor Quijada), junto con una policrom\u00eda llamativa, permanecen como elementos vertebradores que mantienen intacta la esencia de esta embarcaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Concebida para la pesca artesanal, la j\u00e1bega es una embarcaci\u00f3n de playa autopropulsada por tracci\u00f3n manual que utiliza siempre un n\u00famero impar de remos: siete, nueve, once o trece. Hist\u00f3ricamente no tiene palo ni vela. Una singularidad r\u00e9mica que define sus bandas es la de babor o <em>corulla<\/em> (siguiendo X. Pastor), tambi\u00e9n conocida como la <em>banda de cuatro<\/em> y la de estribor o la <em>banda de tres<\/em> . Desde la popa, el <em>mandaor<\/em> gobierna de pie manejando la espadella y, evocando el estilo veneciano, dirige el rumbo. A bordo es el octavo miembro.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo, la escasez de capturas y la creciente dificultad para reclutar <em>jabegotas<\/em> provocaron un cambio en la construcci\u00f3n. Carpinteros y calafados empezaron a acortar las esloras; as\u00ed se evolucion\u00f3 desde las grandes embarcaciones de trece remos hasta las actuales de siete, m\u00e1s manejables y adaptadas a la nueva realidad.<\/p>\n<p>Esta configuraci\u00f3n var\u00eda al pasar de la pesca a la competici\u00f3n. A las regatas se suma un participante adicional \u2015el noveno\u2015, conocido cari\u00f1osamente como <em>metebr\u00edos<\/em> . Situado estrat\u00e9gicamente de pie entre el <em>mandaor<\/em> y los remeros, act\u00faa como un comito deportivo, que anima y marca con sus gritos el ritmo de la palada.<\/p>\n<p>Las crestas longitudinales o quillas laterales dobles son las piezas que m\u00e1s sufren el desgaste del trabajo diario. Al soportar todo el peso de la barca, exigen un mantenimiento riguroso por parte de los carpinteros. El contacto entre crestas y parados \u2015gordos madereros cuadrados anta\u00f1o ense\u00f1ados y hoy engrasados \u200b\u200bpara facilitar el deslizamiento\u2015 es uno de los aspectos que m\u00e1s llaman la atenci\u00f3n de la maniobra. Este sistema permite avarar la embarcaci\u00f3n mediante el empuje manual, lo que evita que se hunda en la arena. Es un m\u00e9todo ancestral que, despu\u00e9s de siglos de uso, permanece inalterado y no ha sido sustituido por ning\u00fan otro tipo de tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>En el castillo de proa sobresalen las manguitas dobles a cada lado, que act\u00faan a modo de cornamusa. Su funci\u00f3n primordial es firme la beta del hierro en el momento en que se ordena hacer fondos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8596\" aria-describedby=\"caption-attachment-8596\" style=\"width: 469px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-8310\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Composicion-de-ojos.-2017.-Autor-Pablo-Portillo-Strempel-1-1-912x1080.jpg\" alt=\"Composici\u00f3n de ojos de barcas de j\u00e1bega. 2017. Autor: Pablo Portillo Sempel.\" width=\"479\" height=\"567\" srcset=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Composicion-de-ojos.-2017.-Autor-Pablo-Portillo-Strempel-1-1-912x1080.jpg 912w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Composicion-de-ojos.-2017.-Autor-Pablo-Portillo-Strempel-1-1-190x225.jpg 190w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Composicion-de-ojos.-2017.-Autor-Pablo-Portillo-Strempel-1-1-768x910.jpg 768w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Composicion-de-ojos.-2017.-Autor-Pablo-Portillo-Strempel-1-1-1297x1536.jpg 1297w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Composicion-de-ojos.-2017.-Autor-Pablo-Portillo-Strempel-1-1-1729x2048.jpg 1729w, https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Composicion-de-ojos.-2017.-Autor-Pablo-Portillo-Strempel-1-1.jpg 1870w\" sizes=\"(max-width: 479px) 100vw, 479px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-8596\" class=\"wp-caption-text\">Composici\u00f3n de ojos de barcas de j\u00e1bega. 2017. Autor: Pablo Portillo Sempel.<\/figcaption><\/figure>\n<h4>&nbsp;<\/h4>\n<h4><strong>Navegaci\u00f3n y maniobras<\/strong><\/h4>\n<p>La raz\u00f3n \u00faltima de la barca de j\u00e1bega era la pesca y, cada d\u00eda, tras el sorteo de los turnos, iba a su cuenco de pesca para calar el arte en lanzas diurnas o nocturnas, salvo causas de mal tiempo, per\u00edodos de veda u otros motivos.<\/p>\n<p>Las puestas se encontraban cerca de la zona de varada y, aunque no se consideraba un coto cerrado para la pesca, barcas de ch\u00e1vega forasteras procedentes de playas lejanas, atra\u00eddas por la abundancia de capturas, se desplazaban a buscar suerte en aguas alejadas, lo que comportaba fricciones, tensiones y problemas con las barcas nativas. El reglamento de pesca por el que deben regirse los patrones de las barcas de javega en la provincia de M\u00e1laga, y que recogi\u00f3 Benigno Rodr\u00edguez Santamar\u00eda en su <em>Diccionario de artes de pesca<\/em> (1923), es un ejemplo de las graves controversias y disputas existentes en las maniobras y la navegaci\u00f3n con estas embarcaciones.<\/p>\n<p>Las dimensiones de las mallas y, en especial, del capirote, a veces muy selectivo, fue otro de los conflictos habituales en el sector, especialmente en per\u00edodos de veda, adem\u00e1s de la coexistencia con otras modalidades de proximidad escasamente vigiladas ya la vez prohibidas en determinados momentos, como el boliche y la <em>birorta<\/em> .<\/p>\n<p>El <em>mandaor<\/em>, adem\u00e1s de las funciones encomendadas como la de poner orden y mirar por la barca, botar, combatir la rompiente con tiempo desali\u00f1ado, calar y en definitiva patronear gui\u00e1ndose con la alineaci\u00f3n de las marcas en tierra para evitar los <em>agarraeros <\/em>o piedras submarinas, dirig\u00eda la barca en todos sus aspectos. La j\u00e1bega faenaba en aguas medias, sobre 40 metros de profundidad y a menos de media milla de la costa, en lo que se denominaba por tierra de restinga.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n del arte dirigiendo la maniobra, cuidando de roturas y aver\u00edas y evitando en lo posible la necesidad de tener que recurrir al <em>sotorr\u00e1ez<\/em> o rediare era otra de las preocupaciones habituales en los incidentes.<\/p>\n<p>Aproximados, <em>porrinos de tierra<\/em> y todo tipo de curiosos se acercaban a la maniobra buscando alguna recompensa con el objetivo de aprovechar la morralla sobrante.<\/p>\n<p>Finalmente, la subasta, el control de los mohatrers y el ajuste de cuentas constitu\u00edan una gesti\u00f3n administrativa a\u00f1adida que el patr\u00f3n deb\u00eda supervisar personalmente antes de realizar el reparto.<\/p>\n<h4><strong>Arte de pesca<\/strong><\/h4>\n<p>El profesor y fil\u00f3logo Ram\u00f3n Crespo Ruano sostiene que, para algunos etim\u00f3logos, como el barcelon\u00e9s Joan Coromines, el t\u00e9rmino <em>j\u00e1bega<\/em> como red surge del \u00e1rabe <em>\u0161\u00e1baka<\/em> , de la ra\u00edz <em>\u0161\u00e1bak<\/em> (enredar, entrelazar). Sin embargo, Manuel Alvar sostiene que una misma palabra <em>j\u00e1bega\/\u0161\u00e1baka<\/em> diacr\u00f3nicamente, con el tiempo, adquiri\u00f3 dos acepciones: primer red y despu\u00e9s nave.<\/p>\n<p>El tambi\u00e9n barcelon\u00e9s S\u00e1\u00f1ez Reguart ya a finales del XVIII dejaba constancia de que la <em>x\u00e1bega <\/em>como arte de pesca era \u00abla m\u00e1s com\u00fan y provechosa para los de nuestras costas del Oc\u00e9ano y el Mediterr\u00e1neo, desde el golfo de Roses hasta la desembocadura del r\u00edo Guadiana\u00bb.<\/p>\n<p>La j\u00e1bega se ha considerado siempre un arte pobre. Funcionaba bajo el sistema de reparto a la parte, donde el elevado n\u00famero de hombres de tralla contrastaba con los exiguos rendimientos y escasos beneficios a repartir.<\/p>\n<p>La pesca de arrastre o tiro mediante una t\u00e9cnica milenaria se realizaba directamente desde la orilla, en aguas someras, fondos planos y desprovistos de rocas. El arte est\u00e1 formado por dos bandas o pernadas laterales que terminan en una bolsa troncoc\u00f3nica donde quedaba alojado el producto de la pesca, en especial sardina y boquer\u00f3n. Colocado el arte y arreos dentro de la barca, se cataba marea para conocer la corriente. Dejado el chicote o punta de la beta en tierra se remaba en direcci\u00f3n perpendicular a la l\u00ednea de costa, alej\u00e1ndose del <em>rebalaje <\/em>y se calaba el arte. Formado un semic\u00edrculo, volv\u00edan a la l\u00ednea de salida soltando en tierra el <em>cabo arribaero <\/em>de la otra banda. Los <em>jabegotes <\/em>m\u00e1s lo que quedaban en tierra mediante la tralla (corre\u00f3n cogido al hombro en bandolera) y azocados a la beta de arrastre proced\u00edan a <em>halar <\/em>del arte dejando en el subconsciente colectivo esas inigualables improntas de aquellos hombres inclinados hacia delante por la dureza del esfuerzo y siempre de espaldas al mar, hasta que el capirote o fondo del copo tocaba tierra comenzado las pujas de los compradores.<\/p>\n<p>Posteriormente aparec\u00eda en escena la c\u00e9lebre figura del <em>cenachero<\/em> que, como palabra extraacad\u00e9mica en castellano, es la persona que, pregonando la excelencia de su mercanc\u00eda fresca, vend\u00eda pescado con sendos capazos ( <em>cenachos<\/em> en castellano) colgados de los brazos dando asas y siempre de manera ambulante. Su tipismo ha sido motivo de inspiraci\u00f3n de pintores, escultores y poetas.<\/p>\n<p>La abundancia de capturas de boquer\u00f3n y de sardina asent\u00f3 las bases de la identidad culinaria del <em>rebalaje<\/em>. Por ahora, esta tradici\u00f3n pervive a los <em>espetos<\/em> y <em>moragas<\/em> que definen el paisaje de nuestros chiringuitos a pie de playa.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8593\" aria-describedby=\"caption-attachment-8593\" style=\"width: 1528px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8313\" src=\"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/ChatGPT-Image-19-juny-2026-09_51_27.png\" alt=\"La Ntra. D\u00aa. Virgen del Carmen en la playa del Palo. 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Foto: Pablo Portillo.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una barca de j\u00e1bega centenaria<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":8307,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[131],"tags":[200],"class_list":["post-8296","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier-es","tag-200"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8296","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8296"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8296\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9234,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8296\/revisions\/9234"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8307"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8296"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8296"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaargo.mmb.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8296"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}